La industria avícola dominicana está dando un paso decisivo hacia la modernización con la producción de huevo pasteurizado, una alternativa que permite ofrecer un producto más seguro, práctico y con mayor tiempo de conservación. Este avance no solo fortalece el abastecimiento del mercado local, sino que también abre nuevas oportunidades para la exportación y el crecimiento de la industria alimentaria.
El huevo, una de las proteínas de origen animal más consumidas y asequibles para millones de familias dominicanas, deja de ser únicamente un producto de consumo directo para convertirse en una materia prima industrial con alto valor agregado.
La transformación del huevo impulsa una nueva etapa para la avicultura

El proceso de pasteurización del huevo consiste en romper miles de unidades y someter el contenido líquido a un tratamiento térmico controlado que elimina microorganismos patógenos sin afectar sus propiedades nutricionales ni funcionales. Posteriormente, el producto es envasado en condiciones sanitarias y almacenado bajo refrigeración para garantizar su inocuidad.
Aunque el procedimiento parece sencillo, detrás existe una operación altamente automatizada en la que modernas máquinas realizan prácticamente todas las tareas, desde la recepción de los huevos hasta el envasado final.
Miguel Lajara, miembro de la Asociación Dominicana de Avicultura (ADA) y presidente de Huevos del Sol, explica que el proceso es similar al utilizado para la leche.
«Es un proceso igual que la leche. Usted eleva la temperatura, baja la temperatura bruscamente y crea un producto industrializado más estable.»
Según el empresario, este tipo de industrialización es habitual en países donde la producción avícola continúa creciendo y responde a la necesidad de abastecer mercados que requieren grandes volúmenes de producto con mayor facilidad de manejo.
Comentario: La incorporación del huevo líquido pasteurizado representa un cambio estratégico para la avicultura dominicana, ya que permite competir con estándares internacionales y aprovechar segmentos del mercado que antes eran difíciles de atender únicamente con el huevo en cáscara.
Menos desperdicio y más valor agregado para la producción nacional

Uno de los mayores beneficios de esta tecnología es que permite aprovechar huevos que anteriormente tenían pocas posibilidades de comercialización, como aquellos con suciedad superficial o de tamaño pequeño.
En el caso de Huevos del Sol, alrededor del 10 % de una producción diaria de 300,000 huevos se destina a la planta pasteurizadora instalada recientemente por la empresa, donde el producto se comercializa en galones y cubetas dirigidos principalmente a clientes industriales.
La República Dominicana figura entre los países con mayor consumo de huevos de América Latina, con un promedio estimado de 356 huevos por persona al año.
Este elevado consumo, junto con la creciente demanda proveniente de mercados como Haití y Cuba y el continuo crecimiento del turismo, impulsó que la producción nacional alcanzara 4,467.6 millones de huevos en 2025, equivalente a un crecimiento de 12.95 % respecto al año anterior.
Las cifras del Ministerio de Agricultura indican además que durante el primer semestre del año ya se habían producido 2,439.7 millones de unidades, confirmando el dinamismo del sector.
Aunque supermercados, colmados y comercios tradicionales siguen siendo los principales compradores de huevos frescos, cada vez más industrias demandan el formato líquido por la facilidad que ofrece en sus procesos productivos.
El huevo líquido gana espacio en hoteles, panaderías y grandes cocinas

Las principales consumidoras del huevo pasteurizado son panificadoras, reposterías, fabricantes de mayonesa, hoteles, restaurantes, cruceros y comedores industriales, donde diariamente deben prepararse miles de alimentos.
Para estas empresas, romper manualmente miles de huevos representa una tarea costosa, lenta y con mayores riesgos sanitarios. En cambio, el huevo líquido llega listo para utilizarse, reduciendo tiempos de preparación y minimizando el contacto con las cáscaras, que pueden albergar microorganismos.
Lajara explica que una cocina que necesita utilizar 10,000 huevos diarios puede recibir el equivalente en apenas unas pocas cubetas refrigeradas, simplificando la logística y aumentando la eficiencia operativa.
El proceso industrial de pasteurización se desarrolla bajo estrictos controles sanitarios que incluyen varias etapas:
- Recepción y lavado: los huevos son desinfectados mediante un sistema industrial que elimina bacterias y materia orgánica sin afectar la protección natural del cascarón.
- Quebrado y separación: equipos automáticos rompen entre 45,000 y 50,000 huevos por jornada, separando la clara y la yema cuando es necesario.
- Filtrado y homogeneización: el líquido pasa por filtros especiales para eliminar cualquier partícula y posteriormente se mezcla de forma uniforme.
- Pasteurización: el huevo se calienta rápidamente hasta aproximadamente 60 °C y luego se enfría entre 2 y 4 °C, eliminando microorganismos sin cocinar el producto.
- Envasado y refrigeración: finalmente se envasa en diferentes presentaciones, desde recipientes pequeños hasta cubetas de 40 libras, manteniendo en todo momento la cadena de frío.
El crecimiento del huevo pasteurizado demuestra que la avicultura dominicana está evolucionando hacia una industria más tecnificada y eficiente. Además de reducir pérdidas y agregar valor a la producción, esta innovación fortalece la seguridad alimentaria, mejora la competitividad del sector y crea nuevas oportunidades para abastecer tanto al mercado nacional como a clientes internacionales que demandan alimentos con mayores estándares de calidad.
Etiquetas (10): huevo pasteurizado, huevo líquido, industria avícola, avicultura dominicana, República Dominicana, seguridad alimentaria, industria alimentaria, producción de huevos, Miguel Lajara, Asociación Dominicana de Avicultura.
Por: Noticonexion