República Dominicana confirma la salida de nueve diplomáticos cubanos
La Cancillería de República Dominicana confirmó la expulsión de nueve miembros de la misión diplomática cubana y sus familiares, quienes deberán abandonar el territorio nacional en un plazo de siete días.
La decisión fue comunicada formalmente a la Embajada de Cuba mediante los canales diplomáticos establecidos. Sin embargo, las autoridades dominicanas decidieron mantener bajo reserva las razones específicas que motivaron la medida.
El Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX) explicó que el Gobierno manejará el asunto con la debida discreción, debido a la naturaleza de las comunicaciones diplomáticas y con el propósito de preservar las relaciones entre ambos países.
La medida se encuentra amparada, según la Cancillería, en las facultades que el derecho internacional reconoce al Estado receptor y en las disposiciones de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.
El plazo de siete días para la salida de los funcionarios y sus familiares convierte esta decisión en uno de los episodios diplomáticos más relevantes entre Santo Domingo y La Habana en los últimos años. Aunque no se conocen públicamente las causas, el mensaje político resulta difícil de ignorar: las relaciones bilaterales atraviesan una etapa de evidente tensión.
El distanciamiento entre Santo Domingo y La Habana se profundiza
La expulsión ocurre en un escenario de enfriamiento de las relaciones entre República Dominicana y Cuba, después de varios pronunciamientos y decisiones del Gobierno del presidente Luis Abinader que han evidenciado un cambio de postura frente al régimen cubano.
En mayo de este año, Abinader afirmó que Cuba “obviamente no es un Estado democrático”. Dos meses después, República Dominicana se abstuvo en una votación de Naciones Unidas relacionada con el embargo estadounidense contra Cuba.
Las señales de distanciamiento habían aparecido desde antes. En octubre de 2025, República Dominicana excluyó a Cuba, Nicaragua y Venezuela de la X Cumbre de las Américas, que originalmente estaba prevista para celebrarse en Punta Cana.
Las autoridades dominicanas argumentaron entonces que la decisión buscaba favorecer el desarrollo del foro. La cumbre posteriormente fue suspendida y reprogramada para 2026.
La situación actual resulta especialmente significativa debido a la larga historia de los vínculos entre ambos países. República Dominicana y Cuba establecieron relaciones diplomáticas en 1902, aunque estas fueron interrumpidas durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo y restablecidas definitivamente en 1998.
Durante años, las autoridades dominicanas destacaron los profundos lazos históricos, culturales y de solidaridad entre ambas naciones. Por eso, el actual giro diplomático representa un cambio importante que merece seguimiento, especialmente porque todavía no se conocen las razones concretas que provocaron la expulsión.
Cuba enfrenta nuevas señales de aislamiento diplomático
La decisión dominicana también se produce en un contexto regional marcado por un mayor aislamiento diplomático de Cuba.
En marzo de 2026, Ecuador expulsó a todo el personal de la misión diplomática cubana en Quito y otorgó un plazo de 48 horas para abandonar el país. Posteriormente, La Habana respondió con el cierre de su embajada en la capital ecuatoriana.
Ese mismo mes, Costa Rica cerró su representación diplomática en La Habana y solicitó al Gobierno cubano retirar a su personal de San José.
A estos acontecimientos se sumaron posteriormente nuevas decisiones políticas en la región relacionadas con Cuba y Nicaragua, aumentando la presión diplomática sobre el Gobierno cubano.
La Habana ha calificado algunas de estas medidas como “arbitrarias” e “injustificadas” y las ha atribuido a presiones provenientes de Estados Unidos.
En el caso dominicano, el hecho de que la medida alcance a nueve diplomáticos y sus familiares eleva la importancia del episodio. No se trata simplemente de un cambio administrativo dentro de una misión diplomática, sino de una decisión que afecta directamente la composición de la representación cubana en el país.
Por ahora, el Gobierno dominicano ha optado por no explicar las causas. Esa falta de información oficial alimenta las interrogantes, pero también refleja la naturaleza reservada de la diplomacia. Lo que sí queda claro es que Santo Domingo está enviando una señal de firmeza mientras intenta mantener abiertas las vías institucionales para preservar las relaciones bilaterales.
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Por: Noticonexion