El regreso a las aulas trae mochilas, libros, juegos y reencuentros entre compañeros, pero también aumenta el contacto cercano entre niños y, con ello, el intercambio de microorganismos. Esta situación puede ser especialmente relevante entre los más pequeños que asisten a guarderías.
La infectóloga pediatra Genara Margarita Santana llamó a los padres a prestar atención a los síntomas respiratorios, mantener actualizado el esquema de vacunación contra el neumococo y evitar la automedicación con antibióticos, debido a que su uso innecesario puede contribuir al desarrollo de resistencia bacteriana.
La especialista de la Clínica Unión Médica del Norte explicó que durante esta época pueden presentarse infecciones gastrointestinales, mientras que las enfermedades de las vías respiratorias permanecen entre las afecciones más frecuentes durante todo el año.
En los niños pequeños, particularmente aquellos que acuden a guarderías, las neumonías representan una de las complicaciones que pueden aparecer ante determinadas infecciones. Por esta razón, la especialista insistió en la importancia de la prevención y de mantener al día las vacunas recomendadas.
Vacunación contra el neumococo es clave para la prevención
Santana destacó la importancia de que los niños tengan completo su esquema de vacunación contra el neumococo, especialmente antes de incorporarse a guarderías o centros escolares.
En República Dominicana, el esquema referido por la especialista contempla una pauta de 2+1, con dosis a los dos meses, cuatro meses y una tercera al cumplir los 12 meses de edad.
La pediatra aclaró que estar vacunado no significa que un niño quede protegido contra todos los microorganismos o contra todos los serotipos del neumococo. La protección depende, entre otros factores, de las dosis recibidas y de los serotipos incluidos en la vacuna correspondiente.
Santana explicó que el Streptococcus pneumoniae puede permanecer en la nasofaringe y que la vacunación puede contribuir a reducir la presencia de determinados serotipos, disminuyendo así las posibilidades de transmisión.
La especialista resaltó además que las vacunas con mayor cobertura de serotipos permiten ampliar la protección frente a diferentes variantes de esta bacteria.
El neumococo no está relacionado únicamente con la neumonía infantil. También puede provocar enfermedades graves en personas con determinadas condiciones de salud y en adultos mayores, por lo que la prevención puede tener efectos que van más allá de la población infantil.
No toda infección respiratoria requiere antibióticos
Otro de los llamados realizados por Santana está relacionado con el uso adecuado de los antibióticos. La especialista explicó que una gran proporción de las infecciones de las vías respiratorias son de origen viral y, por tanto, no requieren tratamiento antibiótico.
El uso de estos medicamentos cuando no están indicados puede favorecer la aparición de bacterias resistentes, una situación que dificulta posteriormente el tratamiento de determinadas infecciones.
Por ello, la recomendación para las familias es evitar la automedicación y utilizar antibióticos únicamente cuando hayan sido indicados por un profesional de la salud. Cuando son prescritos, también es importante respetar la dosis, los horarios y la duración del tratamiento establecidos por el médico.
La resistencia bacteriana puede hacer que algunas infecciones sean más difíciles de tratar y está asociada con mayores riesgos para los pacientes, además de un posible incremento de los gastos hospitalarios y del ausentismo escolar y laboral.
La especialista recordó que las complicaciones de una neumonía pueden ser graves, especialmente entre los menores de un año y otros grupos vulnerables. Niños con enfermedades de base, como asma, diabetes o anemia falciforme, pueden requerir una vigilancia médica particular.
Fiebre alta y dificultad para respirar son señales de alerta
Una secreción nasal o una fiebre aislada no necesariamente significan que un niño tenga neumonía. Sin embargo, los padres deben observar la evolución del cuadro y prestar atención a cambios en el comportamiento y el estado general del menor.
Entre las señales que justifican una evaluación pediátrica se encuentran la fiebre alta, el deterioro del estado general, una tos con expectoración y, especialmente, la dificultad para respirar.
Si un niño presenta una infección respiratoria y su estado general empeora, la recomendación es acudir al pediatra para determinar la causa y valorar si existe alguna complicación.
La dificultad respiratoria acompañada de otros síntomas merece especial atención. También pueden observarse cambios en las secreciones respiratorias durante la evolución de algunas infecciones, aunque estos cambios por sí solos no permiten determinar si una infección es bacteriana o si requiere antibióticos.
El regreso a clases representa, por tanto, un momento oportuno para reforzar las medidas de prevención, revisar el esquema de vacunación infantil, mantener buenos hábitos de higiene y evitar la administración de medicamentos por cuenta propia.
La prevención resulta especialmente importante porque reducir la circulación de determinados microorganismos no solo puede beneficiar al niño, sino también a las personas con las que convive, incluidos adultos mayores y familiares que puedan presentar condiciones de salud que aumenten el riesgo de complicaciones.
Por: Noticonexion