Las familias dominicanas se preparan para despedir un 2025 marcado por el aumento sostenido del costo de la vida, una presión que se sintió con mayor intensidad en los hogares de menores ingresos, donde cada peso adicional destinado a alimentos, bienes y servicios redujo aún más el margen de maniobra del presupuesto familiar. Aunque la inflación general se mantuvo dentro del rango meta oficial, el impacto real se manifestó de forma desigual en la economía cotidiana de los dominicanos.
De acuerdo con datos del Banco Central de la República Dominicana (BCRD), hasta noviembre de 2025 la canasta básica familiar nacional alcanzó los 48,138.4 pesos, registrando un aumento de 2,209.7 pesos respecto al mismo período de 2024, equivalente a un alza interanual de 4.81 %.
El mayor impacto recae sobre los hogares de menores ingresos
El efecto del encarecimiento no fue uniforme. Los quintiles 1 y 2, que agrupan al 40 % de los hogares con menores ingresos, registraron aumentos de la canasta básica por encima del promedio nacional, con incrementos de 5.13 % y 5.26 %, respectivamente.
En el caso del quintil 1, la canasta básica se ubicó en 28,849 pesos, lo que representa 1,407 pesos más que en noviembre de 2024. Mientras tanto, el quintil 2 alcanzó los 37,564 pesos, con un incremento interanual de 1,878.3 pesos, una diferencia que refleja cómo la inflación golpea con mayor fuerza a quienes destinan la mayor parte de sus ingresos a la alimentación.
Alimentos básicos y proteínas impulsan el alza de precios
El análisis detallado del Índice de Precios al Consumidor (IPC) muestra aumentos significativos en productos esenciales de la dieta diaria. En solo un año, la yuca registró un incremento interanual de 55.33 %, seguida por el bacalao (45.25 %), el plátano maduro (42.97 %), el plátano verde (40.94 %), el apio (34.48 %) y el café (30.12 %).
Frutas y vegetales como lechosa, tomate, naranja, manzana, aguacate, lechuga, brócoli, pepino y berenjena también mostraron alzas que oscilaron entre 29.50 % y 10.93 %, confirmando una tendencia alcista generalizada. A esto se suman las proteínas, con aumentos en el pollo fresco, carne de cerdo, carne de res, pescado y sardinas, cuyos incrementos se movieron entre 9.56 % y 4.69 %.
No obstante, algunos productos mostraron reducciones en sus precios, como el ajo (-12.17 %), el limón agrio (-4.36 %) y las papas (-3.11 %), así como alzas moderadas en habichuelas negras secas, zanahorias y cebollas, aunque estos descensos no compensaron el aumento general del gasto alimentario.
Servicios, comida fuera del hogar y educación también presionan el bolsillo
El encarecimiento no se limitó a los alimentos. Comer fuera del hogar se volvió más costoso, con el café servido fuera registrando un aumento interanual de 16.71 %, seguido de empanadas, jugos, platos del día y servicios de víveres con acompañamiento. El grupo de Hoteles y Restaurantes cerró noviembre con un incremento de 6.01 %, reflejando el mayor costo de la vida urbana.
En Bienes y Servicios Directos, actividades cotidianas como el afeitado, corte de pelo, lavado y peinado, así como manicure y pedicure, mostraron aumentos de entre 8 % y 12 %, afectando el presupuesto semanal de los hogares. A esto se suma el sector Educación, que registró un alza interanual de 5.86 %, con la enseñanza primaria liderando los incrementos, seguida de la secundaria, preescolar, universitaria y las clases de idiomas.
Así, aunque el Banco Central destacó que la inflación interanual de 4.81 % se mantuvo dentro del rango meta de 4 % ± 1 % durante 31 meses consecutivos, el detalle de los precios evidencia una realidad clara: el costo de la vida aumentó de forma sostenida durante 2025, afectando con mayor severidad a los sectores más vulnerables, justo cuando el año entra en su tramo final.
Por: Noticonexion