Dos estudiantes murieron este martes durante un tiroteo registrado en un instituto de Zamboanga, en el sur de Filipinas, según informó el alcalde de la localidad, Khymer Adan Olaso.
El funcionario explicó que el presunto atacante también murió durante el incidente. De acuerdo con su versión, el joven ingresó al centro educativo armado con un rifle y una pistola y disparó contra uno de sus compañeros, quien falleció en el lugar.
Posteriormente, el atacante se suicidó. Otras dos personas resultaron heridas durante el tiroteo.
Según el alcalde, el sospechoso llevaba además una cámara corporal con la intención de transmitir en directo el ataque. Las autoridades locales indicaron que trabajan para recopilar toda la información relacionada con el suceso y determinar con precisión cómo ocurrieron los hechos.
El caso vuelve a generar preocupación sobre la seguridad en los centros educativos de Filipinas, especialmente después de otros episodios violentos registrados recientemente en escuelas del país.
La Policía asegura que la situación está bajo control
La Policía Nacional de Filipinas (PNP) informó que investiga las circunstancias del incidente y aseguró que la situación dentro del centro educativo ya se encuentra bajo control.
Las autoridades de Zamboanga señalaron que coordinan con los organismos correspondientes para obtener un informe completo y ofrecer mayores detalles sobre el ataque.
Mientras avanza la investigación, el Departamento de Educación de Filipinas informó que trabaja con las autoridades educativas para proporcionar primeros auxilios psicológicos a los estudiantes, profesores y demás personas afectadas por el suceso.
La atención a la comunidad escolar será especialmente importante debido al impacto emocional que puede generar un episodio de violencia de esta naturaleza dentro de un centro educativo.
Otro tiroteo escolar había dejado tres estudiantes muertos
El ataque de Zamboanga ocurre menos de dos meses después de otro tiroteo en una escuela de Tacloban, ocurrido el pasado 22 de junio.
En aquel incidente murieron tres estudiantes y otras cinco personas resultaron heridas. El hecho, registrado a unos 580 kilómetros al sureste de Manila, contribuyó a intensificar el debate nacional sobre el acceso y el uso de armas de fuego.
La sucesión de estos episodios vuelve a colocar la seguridad escolar en el centro de la discusión pública. Para las familias, la preocupación va más allá de las estadísticas: los centros educativos deberían representar espacios seguros para estudiantes y profesores.
Filipinas enfrenta el desafío de las armas ilegales
El porte y la posesión de armas de fuego están regulados en Filipinas. Las personas que buscan obtener una licencia deben cumplir requisitos que incluyen pruebas psiquiátricas y de consumo de drogas, capacitación para el manejo de armas y la ausencia de antecedentes penales.
Sin embargo, miles de armas de fuego ilegales circulan en el país y han estado relacionadas con numerosos incidentes violentos durante los últimos años, según datos policiales citados por la Agencia de Noticias de Filipinas.
El nuevo tiroteo reabre así una discusión compleja: mientras el país mantiene controles para quienes buscan adquirir armas legalmente, las autoridades continúan enfrentando el desafío de reducir la circulación de armamento ilegal.
Por ahora, la investigación deberá determinar cómo el atacante obtuvo las armas, cuáles fueron sus motivaciones y cómo logró ingresar armado al centro educativo. Las respuestas serán fundamentales para establecer responsabilidades y evaluar nuevas medidas de seguridad en las escuelas.
Por: Noticonexion/efe/afp