Aunque muchas personas relacionan las alergias con la infancia o con una predisposición genética, los especialistas advierten que una persona puede desarrollar una nueva reacción alérgica prácticamente en cualquier momento. Infecciones virales, cambios hormonales, alteraciones del microbioma intestinal e incluso la picadura de determinadas garrapatas pueden actuar como posibles desencadenantes.
La alergóloga Kelly Colas explica que no es necesario haber tenido antecedentes alérgicos desde pequeño para desarrollar una reacción posteriormente. Esta realidad ha llevado a los investigadores a estudiar con mayor profundidad cómo determinados cambios en el sistema inmunitario pueden convertir sustancias normalmente inofensivas en aparentes amenazas.
El Covid-19 puede activar nuevas respuestas del sistema inmunitario
Aunque algunas personas nacen con una predisposición genética a las alergias, los especialistas señalan que los genes no explican todos los casos. La investigadora Ruchi Gupta, de la Universidad Northwestern, sostiene que suele existir algún factor capaz de activar esa predisposición.
Uno de esos posibles factores es la infección por Covid-19. Un estudio publicado en 2026 encontró una asociación entre haber padecido la enfermedad y un mayor riesgo de desarrollar rinitis alérgica y asma.
El dermatólogo Philip Curman, del Instituto Karolinska de Suecia y coautor de la investigación, explicó que la infección puede provocar una intensa respuesta inflamatoria del sistema inmunitario. De acuerdo con el estudio, mientras la infección se asoció con un aumento del riesgo, la vacunación estuvo relacionada con una reducción del mismo.
La explicación todavía se encuentra bajo investigación. Una posibilidad es que, durante una infección, el sistema inmunitario se encuentre tan activado que pueda responder posteriormente de manera inadecuada frente a sustancias que normalmente no representarían una amenaza.
Investigaciones anteriores también han relacionado determinadas infecciones respiratorias infantiles, como el virus sincitial respiratorio (VSR) y algunos rinovirus, con procesos que podrían favorecer enfermedades alérgicas. Esto no significa que una infección provoque inevitablemente una alergia, sino que puede convertirse en uno de varios factores que influyen en personas susceptibles.
Antibióticos, embarazo y garrapatas pueden cambiar la respuesta inmunitaria

Otro aspecto que los científicos están estudiando es la relación entre el uso de antibióticos y el desarrollo posterior de alergias. Algunos estudios han encontrado una asociación entre determinados tratamientos y un mayor riesgo de enfermedades alérgicas.
Una posible explicación está relacionada con el microbioma intestinal, formado por millones de microorganismos que participan en diferentes funciones del organismo y también interactúan con el sistema inmunitario. Los antibióticos pueden modificar esa comunidad bacteriana, aunque todavía se investiga exactamente cómo esos cambios podrían influir en las alergias.
El embarazo representa otro momento de importantes modificaciones inmunológicas y hormonales. Según la alergóloga Kelly Colas, alrededor de un tercio de las mujeres que ya padecen alergias ambientales pueden experimentar un empeoramiento de sus síntomas durante o después del embarazo.
También existe la llamada rinitis del embarazo, una condición que puede producir congestión nasal, estornudos y secreción nasal incluso en mujeres que nunca habían tenido alergias. Los especialistas señalan que no necesariamente se trata de una alergia propiamente dicha y que, en muchos casos, los síntomas desaparecen después del parto.
Las hormonas reproductivas, especialmente el estrógeno y la progesterona, interactúan con el sistema inmunitario, por lo que las variaciones hormonales pueden modificar la manera en que el organismo responde a determinadas sustancias. Investigaciones recientes también estudian la aparición de síntomas alérgicos durante la menopausia.
Pero uno de los ejemplos más llamativos es el síndrome alfa-gal, una alergia que puede hacer que una persona reaccione a determinados productos de origen animal después de haber sido picada por una garrapata.
La llamada garrapata estrella solitaria puede transmitir durante su picadura una molécula de azúcar conocida como alfa-gal. Los seres humanos no producen naturalmente esta molécula, pero sí está presente en muchos mamíferos utilizados como alimento.
Después de una picadura, algunas personas desarrollan anticuerpos contra el alfa-gal. Posteriormente, al consumir carne roja u otros productos que contienen esa molécula, pueden aparecer urticaria, inflamación, problemas gastrointestinales y, en casos graves, una reacción alérgica severa.
El investigador Thomas Platts-Mills, de la Universidad de Virginia, fue una de las figuras fundamentales en la identificación de este síndrome. Datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) indican que más de 90.000 personas fueron identificadas mediante pruebas positivas relacionadas con alfa-gal entre 2017 y 2022, aunque los propios organismos sanitarios advierten que la cifra real puede ser mayor.
¿Se pueden curar las alergias que aparecen de repente?

Una nueva alergia puede ser temporal o permanecer durante muchos años, dependiendo de su causa y de la respuesta individual del organismo. Por ejemplo, la rinitis del embarazo suele desaparecer después del parto, mientras que otras alergias pueden persistir.
En términos generales, una alergia aparece cuando el sistema inmunitario identifica erróneamente una sustancia normalmente inofensiva como una amenaza. El organismo produce anticuerpos y desencadena una respuesta que puede provocar síntomas como estornudos, congestión, picazón, urticaria o inflamación.
En los casos más graves puede producirse anafilaxia, una reacción potencialmente mortal que requiere atención médica inmediata.
Actualmente no existe una solución universal capaz de eliminar de manera definitiva todas las alergias de aparición reciente. Sin embargo, los avances científicos están abriendo nuevas posibilidades para controlar las respuestas inmunitarias.
Los investigadores estudian, entre otras alternativas, el papel del microbioma intestinal, tratamientos capaces de modificar determinadas respuestas del sistema inmunitario y nuevas estrategias para reducir las reacciones frente a los alérgenos.
Uno de los medicamentos que ha ganado relevancia es omalizumab, comercializado como Xolair, que actúa sobre mecanismos específicos de la respuesta inmunitaria y ha sido estudiado para prevenir reacciones alérgicas alimentarias.
También se investigan vacunas contra las alergias y tratamientos diseñados para enseñar al sistema inmunitario a tolerar determinadas sustancias. Algunas investigaciones experimentales incluso buscan utilizar anticuerpos capaces de bloquear directamente los alérgenos antes de que desencadenen una reacción.
Mientras estas estrategias continúan en investigación, los especialistas recomiendan no asumir que una reacción nueva es simplemente una alergia pasajera. Cuando aparecen síntomas después de consumir un alimento, tomar un medicamento, sufrir una picadura o atravesar una enfermedad, una evaluación médica y alergológica puede ayudar a determinar la causa y establecer medidas de prevención.
El creciente conocimiento sobre estos mecanismos también muestra que las alergias son mucho más complejas de lo que tradicionalmente se pensaba. Lo que durante años parecía una condición determinada exclusivamente por la genética puede estar influido por una combinación de infecciones, hormonas, microbiota, factores ambientales y exposición a determinados alérgenos.
Por: Noticonexion/efe/afp