La crecida de la cañada La Pava, durante las lluvias provocadas por una vaguada el pasado martes, volvió a generar angustia entre los residentes de Don Gregorio, municipio de Nizao, provincia Peravia, donde las inundaciones afectan viviendas, calles y pequeños negocios cada vez que se registran precipitaciones intensas.
El desbordamiento del afluente, que recorre aproximadamente tres kilómetros, evidencia una problemática que lleva años afectando a la comunidad. Cuando aumenta el caudal, el agua y el lodo penetran en los hogares, deterioran las infraestructuras y arrastran residuos acumulados a lo largo de su trayecto, desde el distrito municipal de Santana hasta la playa de Nizao.
Las imágenes compartidas por los residentes en las redes sociales volvieron a mostrar la vulnerabilidad de las familias que viven en las proximidades de la cañada. Para quienes enfrentan esta situación de manera recurrente, cada episodio de lluvias representa el temor de perder sus pertenencias y sufrir nuevos daños materiales.
La preocupación también se extiende a los comerciantes y trabajadores de la zona, que en ocasiones deben esperar a que disminuya el nivel del agua para retomar sus actividades. La comunidad reclama que las soluciones anunciadas se traduzcan en obras capaces de reducir el riesgo de inundaciones y devolver la tranquilidad a los hogares.
Crecida de la cañada pone en peligro a un anciano de 83 años

Uno de los casos más preocupantes es el de Justo Valdez, de 83 años, quien reside solo en una vivienda sin pañetar, ubicada en la calle Ramón Monchín número 3, frente a la cañada La Pava.
Durante las lluvias del pasado martes, el agua alcanzó aproximadamente un metro de altura frente a su casa, obligándolo a improvisar medidas para proteger sus escasas pertenencias. El anciano tuvo que colocar una cama sobre otra y elevar parte del mobiliario utilizando bloques, mientras buscaba facilitar el paso del agua para evitar que la presión afectara aún más su vivienda.
La situación resulta especialmente difícil debido a sus limitaciones físicas. Valdez tiene problemas de visión, fue sometido a una operación en el ojo izquierdo hace aproximadamente un mes y presenta secuelas de una parálisis relacionada con un infarto. Estas condiciones reducen su capacidad para mover muebles y reaccionar ante una inundación.
Su hijo, Máximo Justo, lo ayuda cuando puede y mostró las condiciones en las que vive su padre, incluyendo la altura que alcanza el agua en las paredes de la vivienda. El caso pone de manifiesto la vulnerabilidad de los adultos mayores que residen en zonas expuestas a inundaciones y carecen de recursos suficientes para afrontar las emergencias.
Además de solicitar soluciones para la cañada, Justo pidió al Consejo Nacional de la Persona Envejeciente (CONAPE) que le otorgue una pensión por edad, con la finalidad de cubrir parte de los gastos de medicamentos, alimentación y transporte para acudir a sus consultas médicas.
Su situación representa un llamado de atención sobre la necesidad de combinar las obras de infraestructura con medidas de protección social para las personas mayores que enfrentan condiciones de vida precarias.
Residentes denuncian años de inundaciones y reclaman solución definitiva
La comunidad de Don Gregorio también enfrenta dificultades por el desbordamiento de la cañada Las Tres Cruces, aunque, según testimonios de residentes, esta suele desbordarse con menor frecuencia que La Pava.
El motoconchista Jhonny Méndez afirmó que los dirigentes comunitarios llevan años procurando que las promesas de intervención de ambas cañadas se conviertan en soluciones concretas. Mientras tanto, los habitantes continúan expuestos a los efectos de las lluvias y a los daños que provoca el agua en las viviendas y las vías públicas.
Por su parte, Juana María Pérez expresó su cansancio ante la fuerza con la que el agua golpea la entrada de su vivienda cada vez que aumenta el caudal. Estos testimonios reflejan el desgaste de una población que debe prepararse constantemente para enfrentar una situación que afecta su seguridad y sus actividades cotidianas.
El problema no se limita a las inundaciones. La corriente también ha destruido tramos del pavimento y deteriorado infraestructuras, mientras los residuos arrastrados por el agua agravan las condiciones del entorno.
Ante esta realidad, los residentes insisten en que el saneamiento de los afluentes debe contemplar no solo el control del caudal, sino también el manejo adecuado de los desechos y la recuperación de las calles afectadas. La prevención resulta fundamental para reducir los daños durante futuras vaguadas, tormentas y ciclones.
INAPA anuncia obras de saneamiento con inversión superior a RD$500 millones
En ausencia del alcalde de Nizao, Iván Reyes Paulino, el tesorero de su gestión, Omar Arredondo, informó que el director ejecutivo del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA), Wellington Arnaud, dio el primer picazo para el inicio de los trabajos de saneamiento de la cañada La Pava.
Arredondo, acompañado del asistente del alcalde, Amable García, explicó que el proyecto contempla una intervención de gran alcance, que incluye cubrir la cañada y retirar su paso de los patios de las viviendas mediante un sistema de empalme de tuberías.
De acuerdo con las informaciones ofrecidas por las autoridades municipales, la intervención también abarcaría la reparación del drenaje en importantes vías de la localidad, entre ellas la calle Marcos A. Cabral y la avenida Mella.
La Alcaldía de Don Gregorio ha señalado que los trabajos de recubrimiento de la cañada están presupuestados con una inversión superior a RD$500 millones, una cifra que refleja la magnitud de la intervención anunciada para enfrentar el problema.
Los trabajos de saneamiento comenzaron, según las autoridades citadas, con el primer picazo realizado por INAPA el 21 de agosto de 2026, tras gestiones del alcalde Reyes Paulino. Sin embargo, los recientes desbordamientos mantienen la preocupación entre los residentes, que esperan avances visibles y una reducción efectiva de los riesgos.
La situación de La Pava demuestra que las obras de drenaje y saneamiento son esenciales para proteger a las comunidades vulnerables. Para los habitantes de Don Gregorio, la prioridad es que el proyecto avance y permita evitar que cada episodio de lluvias se convierta nuevamente en una emergencia. Mientras llega esa solución, familias como la de Justo Valdez continúan expuestas a los efectos de una cañada que, con cada crecida, amenaza su seguridad y sus condiciones de vida.
Por: Noticonexion
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