Desde que asumió su primer mandato en agosto de 2020, el presidente Luis Abinader ha optado por no ejercer una de las facultades que le concede la Constitución de la República Dominicana: el indulto presidencial. Este mecanismo permite otorgar libertad total o parcial a personas privadas de libertad bajo determinados criterios legales y humanitarios, pero el mandatario ha decidido no utilizarlo durante su gestión.
Aunque tradicionalmente los indultos suelen concederse por razones como enfermedades terminales, vejez o situaciones excepcionales, Abinader cierra este 2025 manteniendo la misma postura que hizo pública en 2024: no otorgar el beneficio a ningún preso mientras permanezca en el poder. Esta decisión, sostenida año tras año, se ha convertido en una de las políticas más consistentes —y debatidas— de su gobierno.
Una política sostenida sin excepciones
De acuerdo con el portal de la Consultoría Jurídica del Poder Ejecutivo, el último decreto de indulto en el país fue emitido durante la administración del expresidente Leonel Fernández, beneficiando a varios ciudadanos dominicanos. Desde entonces, ningún otro mandatario ha recurrido a esta prerrogativa constitucional.
Abinader ya suma cinco años al frente del Poder Ejecutivo sin conceder indultos, una práctica que tampoco fue utilizada por el expresidente Danilo Medina, quien gobernó durante dos períodos consecutivos. En ese sentido, la actual administración ha dado continuidad a una tendencia reciente de abstención presidencial, aunque con una narrativa más firme y explícita.
En septiembre de 2024, durante su encuentro semanal con la prensa en LA Semanal, Abinader fue consultado directamente sobre la posibilidad de otorgar indultos ante la alta población carcelaria. Su respuesta fue tajante: afirmó que no es partidario de esa figura y que no tiene intención de aplicarla en el futuro. Más que una decisión coyuntural, dejó claro que se trata de una convicción personal y política.
Reforma penitenciaria como alternativa
El mandatario ha defendido su postura señalando que su gobierno impulsa una reforma penitenciaria integral, orientada a reducir el hacinamiento y mejorar las condiciones de vida de los reclusos sin recurrir a indultos masivos. Desde su perspectiva, liberar presos por decreto no resuelve el problema estructural del sistema carcelario.
Como parte de ese enfoque, destacó el rol del Infotep, que ofrece capacitación técnica y formación laboral a los privados de libertad para facilitar su reintegración social una vez cumplan sus condenas. Este modelo, según el Ejecutivo, busca atacar el problema desde la prevención y la educación, en lugar de utilizar el perdón presidencial como vía rápida.
No obstante, esta postura también rompe con una vieja cultura presidencial, en la que los indultos solían anunciarse cada 27 de febrero o 23 de diciembre, coincidiendo con fechas patrias y festividades navideñas. Para algunos sectores, el cambio representa un ejercicio de coherencia institucional; para otros, una oportunidad desaprovechada frente a la crisis carcelaria.
Hacinamiento y marco constitucional
La realidad del sistema penitenciario dominicano sigue siendo compleja. Un informe de la Oficina Nacional de la Defensa Pública señala que las cárceles del viejo modelo albergan alrededor de 15,000 presos, de los cuales un 40 % duerme en el piso, una situación que dificulta cualquier proceso de rehabilitación efectiva.
Desde el punto de vista legal, el indulto está regulado por el artículo 128, numeral 1, literal j, de la Constitución, que faculta al presidente a concederlo en fechas específicas del año, conforme a la ley y los convenios internacionales. Sin embargo, la reforma constitucional de octubre de 2024 ordenó al Congreso aprobar una ley que regule esta figura de manera más clara.
Hasta la fecha, ningún proyecto legislativo sobre el indulto ha sido presentado, lo que deja el tema en un limbo jurídico y político. Mientras tanto, Abinader mantiene una línea firme: apostar a la reforma estructural del sistema penitenciario, aun cuando la presión social y las cifras de hacinamiento sigan alimentando el debate.
Por: Noticonexion