En otro 27 de enero destinado a la historia, el jardinero derecho Sócrates Brito volvió a vestirse de héroe al realizar el out 27 con una jugada espectacular que selló el título 18 de los Leones del Escogido, una coronación tan sufrida como memorable.
Como si el destino insistiera en repetir sus guiños, Brito ya había sido protagonista el año pasado al atrapar una línea corta de Francisco Mejía en el noveno inning del séptimo juego de la final ante el Licey. Esta vez, el desenlace llegó con más dramatismo: un salto preciso contra la pared para capturar el tablazo de Jeimer Candelario, desatando la euforia roja en el estadio. No fue solo una atrapada; fue el símbolo perfecto de un equipo que nunca dejó de creer.
El número 27, además, tuvo un eco especial. Fue el dorsal inmortal de Juan Marichal, ícono del Escogido y figura a quien estuvo dedicada la versión 72 (27 al revés) del Torneo de Béisbol Profesional de la República Dominicana, como si la historia hubiese sido escrita con antelación.
Un campeón a su manera

Fieles a su identidad de equipo “Duro de matar”, los Leones conquistaron la corona con suspenso, sufrimiento y carácter. Clasificaron a los playoffs en su último partido de la fase regular y, ya en la final, blanquearon 1-0 a los Toros del Este en casa para ganar la serie en cuatro de cinco partidos.
El gerente general Carlos Peña y el dirigente interino Ramón Santiago sostienen ahora el cetro de campeones de Lidom 2025-2026, un logro que cobra aún más valor por el contexto. Santiago tomó las riendas del equipo cuando marchaba en quinto lugar con marca de 13-18, y contra todo pronóstico guió a los Leones hasta la tierra prometida.
Bajo su mando, el Escogido registró foja de 23-18, respaldado por el trabajo del cuerpo de operaciones y de Peña, quien levanta el trofeo de campeón en su primera temporada como gerente, una historia que agrega un matiz especial a la rivalidad capitalina por su pasado con el Licey.
Una carrera que valió un campeonato

El único daño permitido por el zurdo Enny Romero llegó temprano. En el primer inning, Héctor Rodríguez abrió con un infield hit y Erik González lo movió a segunda con sencillo al central. Ambos avanzaron con un rodado de Sócrates Brito, preparando el escenario para Junior Lake, quien con el cuadro adentro conectó otro rodado por la intermedia.
Rodríguez anotó con un corrido agresivo, esa clase de jugada que no siempre aparece en las estadísticas, pero que define campeonatos. Los Toros del Este amenazaron en varias ocasiones, pero su bateo oportuno volvió a quedarse corto en el momento decisivo.
Pitcheo, defensa y nervios de acero
La mayor amenaza llegó en el sexto episodio, cuando Eloy Jiménez abrió con triple frente al relevista Derek West. Sin embargo, West dominó a Eric Filia con elevado al jardín izquierdo, donde Junior Lake impuso respeto con su brazo y evitó la carrera del empate. Luego ponchó a Yairo Muñoz, y el dirigente apostó por el zurdo Jefri Yan, quien abanicó a Eddie Rosario y celebró con su característico show en el box.
En el octavo, tras boleto a Jiménez y sencillo de Filia, un largo batazo de Muñoz fue neutralizado por una gran jugada defensiva de Héctor Rodríguez, reafirmando que esta final también se ganó con el guante.
La victoria fue para Jefri Yan, el salvamento para Matt Foster, y la derrota recayó sobre Enny Romero (0-1), quien pese al revés tuvo una sólida actuación. Al final, quedó claro que este campeonato del Escogido no fue casualidad: fue el resultado de coraje, oportunismo y defensa en los momentos clave, justo como lo exige la historia de los Leones.
Por: Noticonexion