El ambiente dentro del salón de audiencias del Primer Tribunal Colegiado del Distrito Nacional estuvo marcado por una tensión que parecía sentirse en cada rincón. Decenas de miradas permanecían fijas en la jueza Altagracia Ramírez, titular del Cuarto Juzgado de la Instrucción, quien se preparaba para leer una de las decisiones más esperadas de los últimos años en torno al denominado Caso Calamar.
La expectativa era enorme. No solo estaba en juego el futuro judicial de decenas de imputados, sino también un capítulo importante en la discusión pública sobre la lucha contra la corrupción en República Dominicana.
Una decisión que cambió el rumbo de la audiencia
La lectura del fallo comenzó con el anuncio del envío a juicio de fondo del exministro de Hacienda, Donald Guerrero, junto a otras 28 personas vinculadas al expediente.
En ese momento, la solemnidad dominó la sala y dejó claro que una parte importante del proceso continuará en los tribunales. Sin embargo, el panorama cambió drásticamente cuando la magistrada empezó a pronunciar varios autos de “no ha lugar”.
La exoneración de responsabilidad penal para los exministros Gonzalo Castillo y José Ramón Peralta provocó una reacción inmediata entre los presentes, transformando el ambiente de incertidumbre en uno de celebración para sus seguidores y familiares.
La euforia se apodera del tribunal
Tras escuchar la decisión favorable, tanto Castillo como Peralta reaccionaron con visible emoción. Los años de señalamientos públicos y procesos judiciales parecieron pesar menos en ese instante, dando paso a gestos espontáneos de alivio.
La reacción no quedó limitada a los acusados. Parte del público presente rompió el protocolo y comenzó a corear consignas políticas dentro de la sala.
“¡Gonzalo presidente! ¡Presidente Gonzalo!”, gritaban varios simpatizantes mientras la audiencia aún se desarrollaba.
La escena evidenció cómo un proceso judicial de alto perfil puede generar repercusiones más allá del ámbito legal, especialmente cuando involucra figuras con aspiraciones políticas y una base de apoyo activa.
El mensaje político de Gonzalo Castillo
A su salida del Palacio de Justicia, Gonzalo Castillo fue recibido por simpatizantes que celebraban el fallo.
Con una sonrisa evidente y rodeado de seguidores, el excandidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) pronunció una frase que rápidamente comenzó a circular en distintos espacios políticos: “Es con to que vamos”.
La expresión fue interpretada por muchos como una señal de que Castillo podría buscar nuevamente protagonismo dentro de la organización política. Aunque el fallo judicial no constituye una victoria electoral, sí representa un cambio importante en el escenario político para quienes habían visto limitadas sus posibilidades debido al proceso.
Las dos caras de la familia Guerrero
Uno de los momentos más llamativos de la jornada estuvo protagonizado por la familia del exministro Donald Guerrero.
Su hijo, Donald Alberto Guerrero Mena, mostró una profunda emoción durante la audiencia, reflejando el alivio que sintieron algunos de los involucrados tras las decisiones favorables emitidas por el tribunal.
En contraste, el exministro mantuvo una actitud mucho más reservada. Su semblante serio y distante reflejaba la realidad de que deberá enfrentar un juicio de fondo, donde tendrá la oportunidad de defender su inocencia frente a las acusaciones formuladas por el Ministerio Público.
La diferencia entre ambas reacciones mostró con claridad cómo un mismo fallo puede generar sentimientos completamente distintos dependiendo de la situación procesal de cada imputado.
La jornada también estuvo marcada por momentos de preocupación cuando el excontralor de la República, Daniel Omar Caamaño, sufrió un desmayo en plena sala mientras escuchaba la lectura de la decisión que dispuso igualmente su envío a juicio.
Ministerio Público anuncia nueva batalla legal
Al concluir la audiencia, el titular de la Dirección de Persecución del Ministerio Público, Wilson Camacho, valoró como positiva la decisión que envía a juicio a la mayoría de los acusados.
Según explicó, el principal objetivo de la investigación era lograr que los tribunales evaluaran las pruebas en un juicio de fondo, algo que finalmente ocurrió para gran parte de los encartados.
No obstante, dejó claro que la batalla judicial está lejos de terminar. El Ministerio Público anunció que apelará los autos de “no ha lugar” otorgados a cinco de los imputados, insistiendo en que existen elementos suficientes para que también respondan ante la justicia.
Antes del fallo, el ambiente estuvo dominado por la incertidumbre. Los pasillos del Palacio de Justicia mostraban a abogados, imputados y periodistas caminando de un lado a otro mientras esperaban la llegada de la jueza. La larga espera aumentó los nervios y la expectativa en torno a una decisión que terminó provocando lágrimas, celebración, preocupación y nuevas promesas de confrontación legal.
El Caso Calamar continúa así escribiendo capítulos decisivos en los tribunales dominicanos, en un proceso que sigue captando la atención pública y que podría tener importantes repercusiones tanto en el ámbito judicial como en el escenario político nacional.
Por: Noticonexion