“Para que haya sanación debe imperar la justicia”, afirma monseñor Morel Diplán en eucaristía por víctimas del Jet Set
El arzobispo coadjutor de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, manifestó la necesidad de que prevalezca la justicia como paso fundamental para lograr la sanación de los sobrevivientes y familiares afectados por la tragedia del Jet Set. En su reflexión, dejó claro que no se trata solo de consuelo espiritual, sino de que los responsables enfrenten las consecuencias de sus actos, un señalamiento que conecta con el sentir de una sociedad que aún exige respuestas.
Un llamado a la justicia y a la responsabilidad
Durante la eucaristía, el prelado insistió en la importancia de una investigación pormenorizada, en la que se determinen responsabilidades y se tomen decisiones firmes. Subrayó que solo así será posible cerrar este doloroso capítulo y comenzar un verdadero proceso de reparación emocional.
En ese contexto, advirtió que retrasar la justicia solo agrava el dolor colectivo, ya que cada día sin respuestas incrementa la incertidumbre y la desconfianza en las instituciones, un punto que resuena con fuerza en momentos donde la credibilidad del sistema es puesta a prueba.
Fe y esperanza en medio del dolor

“Por sus llagas fuimos sanados”, expresó al iniciar su homilía, destacando el papel de la fe como refugio en medio del sufrimiento. Afirmó que, una vez alcanzada la justicia, los afectados podrán encontrar paz espiritual en Jesucristo.
Además, recordó que incluso en escenarios marcados por la tragedia, la fe puede convertirse en un camino hacia la sanación interior, ofreciendo consuelo a quienes enfrentan pérdidas irreparables.
El impacto de la tragedia en la sociedad dominicana
Morel Diplán también hizo referencia a las profundas secuelas emocionales que ha dejado el hecho, tanto en las familias como en toda la sociedad dominicana. Señaló que la magnitud de la tragedia ha generado indignación colectiva, evidenciando el dolor compartido por todo un país.
Dirigiéndose a los presentes, reconoció lo difícil que resulta regresar al lugar de los hechos, al tiempo que lo calificó como un espacio sagrado, marcado por la memoria de quienes perdieron la vida.
Solidaridad, memoria y propuestas de homenaje

El acto contó con la presencia de la embajadora de Estados Unidos, Leah Francis Campos, y del actor y activista mexicano Eduardo Verástegui, quienes acudieron en señal de apoyo a las víctimas.
Durante la actividad, Verástegui propuso convertir el lugar en un espacio de oración permanente, sugiriendo la construcción de una capilla conmemorativa y aportando una donación inicial para su desarrollo.
Mientras tanto, representantes del movimiento de familiares destacaron que, aunque el dolor persiste, la fe se ha convertido en una fuente de fortaleza. La jornada concluyó entre oraciones, cantos y lágrimas, dejando un mensaje claro: la memoria de las víctimas permanece viva, pero también la exigencia de justicia como único camino hacia la verdadera sanación.
Por: Noticonexion