Un acuerdo de paz que obligue a Kiev a aceptar el intercambio de territorio ucraniano con Rusia no solo sería profundamente impopular, sino que también sería ilegal según la Constitución de Ucrania. Por eso, el presidente Volodymyr Zelenskyy ha rechazado categóricamente cualquier acuerdo con Moscú que pueda implicar la cesión de tierras, después de que el expresidente estadounidense Donald Trump sugiriera que tal concesión sería beneficiosa para ambas partes antes de su reunión del viernes con el presidente ruso, Vladimir Putin, en Alaska.
Zelenskyy declaró que Kiev «no recompensará a Rusia por lo que ha hecho» y que «los ucranianos no cederán sus tierras al ocupante». Estas declaraciones se produjeron después de que Trump afirmara que un acuerdo de paz implicaría el intercambio de territorios ucranianos entre ambas partes «para beneficio mutuo».
Para Zelenskyy, un acuerdo de este tipo sería un desastre político y legal: modificar las fronteras de Ucrania de 1991 contradice la Constitución, que exige un referéndum nacional para cualquier cambio en el territorio del país. Según el profesor Ihor Reiterovych, “aceptar intercambiar territorio con Rusia convertiría al presidente en un criminal constitucional”.

Actualmente, congelar la línea del frente parece ser la única opción que el pueblo ucraniano está dispuesto a aceptar, permitiendo tiempo para consolidar fuerzas, fortalecer la industria armamentística y mantener garantías de seguridad occidentales que disuadan futuras agresiones rusas. Aunque no es una solución perfecta, los analistas coinciden en que es la opción menos mala, evitando protestas masivas y protegiendo la integridad territorial mientras se negocian condiciones más seguras.
Desafíos estratégicos del intercambio de territorios
Rusia ocupa aproximadamente una quinta parte de Ucrania, desde el noreste hasta Crimea, que fue anexada ilegalmente en 2014. Controla casi toda la región de Luhansk y dos tercios de Donetsk, conocidas como el Donbás, núcleo industrial estratégico que ha codiciado durante mucho tiempo. También mantiene partes de Kherson y Zaporizhia, zonas clave para los flujos logísticos y la energía nuclear, y territorios en Járkov, Sumy y Dnipropetrovsk.
Las fuerzas ucranianas han llevado a cabo incursiones en la región de Kursk, dentro de Rusia, pero controlan poco territorio allí, convirtiéndose en una moneda de cambio limitada en cualquier negociación. Ceder territorio significaría abandonar el “cinturón de fortaleza” defensivo en Donetsk y exponerse a nuevas invasiones rusas, según el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW).
Implicaciones legales y políticas
La Constitución de Ucrania exige que cualquier cambio en la integridad territorial sea aprobado mediante referéndum nacional; ni el presidente, ni el gabinete, ni el parlamento pueden decidirlo unilateralmente. Esto refuerza la postura de Zelenskyy y explica su rechazo a cualquier intercambio territorial, que sería visto como un acto ilegal y contrario a la voluntad ciudadana.
Congelar el conflicto en la línea del frente actual es la alternativa que la mayoría de los ucranianos está dispuesta a aceptar, aunque implica reconocer que ciertas regiones ocupadas por Rusia no podrán ser recuperadas militarmente a corto plazo. Este enfoque permite ganar tiempo, consolidar la defensa y mantener la presión diplomática sobre Rusia, mientras se protege la integridad de la Constitución y la soberanía ucraniana.
Por: Noticonexion