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El Gobierno de Panamá declaró el estado de emergencia nacional el sábado 10 de octubre de 2026, con el propósito de canalizar hasta 100 millones de dólares para atender los daños ocasionados por el terremoto que sacudió el país el viernes y dejó al menos 27 personas heridas.
La medida fue anunciada por el ministro de Gobierno, Carlos Orillac, durante una rueda de prensa posterior a un consejo de ministros extraordinario, en el que las autoridades analizaron la situación provocada por el potente movimiento sísmico y las necesidades más urgentes de las comunidades afectadas.
Por su parte, el ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, aseguró que el país cuenta con los recursos necesarios para responder a la emergencia y garantizar la continuidad de las actividades económicas.
“La economía panameña no se va a detener”, expresó Chapman, quien también indicó que, si fuera necesario recurrir a financiamiento externo, el Gobierno procuraría obtener préstamos en condiciones favorables.
El funcionario agradeció las ofertas de apoyo de organismos internacionales, entre ellos el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), así como de Estados Unidos, que ofrecieron recursos no reembolsables.
La declaratoria de emergencia busca facilitar la movilización de fondos y acelerar las intervenciones necesarias para reparar infraestructuras dañadas y atender a las familias afectadas. En situaciones como esta, la rapidez de la respuesta resulta fundamental, aunque también será importante garantizar que los recursos se distribuyan de manera transparente y lleguen a las comunidades que más los necesitan.
Terremoto deja daños en 426 viviendas y afecta a cientos de centros educativos

Las autoridades panameñas mantienen las evaluaciones de daños, especialmente en las provincias de Herrera, Los Santos y Veraguas, identificadas entre las zonas más afectadas por su cercanía al epicentro del terremoto.
Según el balance oficial divulgado tras el sismo, se habían inspeccionado 426 viviendas con daños de distinta magnitud, desde afectaciones menores hasta destrucciones totales. En estas residencias habitan aproximadamente 2,130 personas, de acuerdo con el censo realizado por las autoridades.
El Gobierno informó que brindará asistencia a las familias que lo requieran y que contempla ejecutar reparaciones o construir nuevas viviendas en los casos en que las estructuras hayan quedado inhabitables.
El impacto también alcanzó al sistema educativo. El ministro de Educación, Ventura Vega, informó que alrededor de 419 centros educativos resultaron afectados, de un total superior a 3,000 establecimientos existentes en el país.
Las autoridades educativas evaluarían cuáles planteles están en condiciones de reanudar las clases y en qué regiones sería necesario suspender temporalmente las actividades escolares. La decisión dependerá de las inspecciones de seguridad y de las condiciones de las instalaciones.
La situación pone de manifiesto la importancia de verificar la estabilidad de los edificios antes de permitir el regreso de estudiantes y docentes. Aunque la continuidad educativa es una prioridad, la protección de la comunidad escolar debe prevalecer mientras persistan dudas sobre las condiciones estructurales de los centros.
Diferencias en las mediciones del sismo y comunidades con dificultades de acceso
El terremoto se registró el viernes a las 12:56 del mediodía, hora local, según los datos citados del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Ese organismo reportó una magnitud de 7,7, una profundidad de 10 kilómetros y un epicentro situado a unos 12 kilómetros de la localidad costera de Tonosí, en el sur de Panamá, aproximadamente a 239 kilómetros de la capital.
Por su parte, el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá registró una magnitud de 7,5 y una profundidad de cuatro kilómetros, con una localización a 39 kilómetros al noroeste de Tonosí.
Estas diferencias entre las mediciones pueden responder a los métodos, modelos y datos utilizados por cada institución científica. En cualquier caso, ambas evaluaciones describen un evento sísmico de gran intensidad, capaz de provocar daños importantes en edificaciones e infraestructuras.
La localidad de Tonosí quedó incomunicada por vía terrestre, según la información difundida por las autoridades, que lograron llegar a la zona por vía aérea para evaluar las necesidades de sus habitantes.
El ministro de Obras Públicas, José Luis Andrade, informó que su cartera trabaja en la rehabilitación de caminos afectados, incluida la carretera que conduce a Tonosí, con el objetivo inicial de permitir el tránsito de vehículos livianos.
La recuperación de las vías constituye una tarea prioritaria para facilitar el traslado de equipos de emergencia, alimentos, medicamentos y materiales de construcción, además de permitir que las comunidades afectadas recuperen progresivamente la comunicación con otras localidades.
Panamá enfrenta ahora el desafío de combinar la atención inmediata a las familias con la rehabilitación de sus infraestructuras y la recuperación de los servicios esenciales. La ejecución efectiva de los recursos anunciados, junto con las evaluaciones técnicas y la coordinación con organismos internacionales, será determinante para reducir las consecuencias del terremoto y acelerar la vuelta a la normalidad.
Por: Noticonexion/efe/afp