La Asociación de Movilidad Eléctrica Dominicana (Asomoedo) expresó su preocupación por la falta de claridad normativa que rige la operación de vehículos eléctricos livianos de dos ruedas en la Ciudad Colonial, una situación que, según advierte el sector, mantiene en incertidumbre tanto a las empresas como a los usuarios. La entidad hizo un llamado a las autoridades para construir una regulación consensuada que garantice una movilidad limpia, segura y ordenada en esta zona patrimonial de alto flujo turístico y residencial.
Desde hace varios años, distintas empresas privadas han introducido soluciones de micromovilidad eléctrica, como patinetas, bicicletas y motocicletas eléctricas, con el propósito de reducir la congestión vehicular y la huella de carbono. Sin embargo, la ausencia de reglas claras amenaza con frenar un modelo que podría convertirse en un aliado clave para la sostenibilidad urbana si se gestiona de manera adecuada.
Un sector a la espera de una regulación definitiva
El presidente de Asomoedo, Edwin Martínez, explicó que el sector ha sostenido múltiples reuniones con el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), el Ayuntamiento del Distrito Nacional y otros actores vinculados a la movilidad urbana, sin que hasta el momento se haya definido un marco normativo claro.
Martínez recordó que el Intrant emitió en el pasado un permiso provisional para la operación de patinetas eléctricas, pero que ese paso inicial no se tradujo en una regulación formal. Ante ese vacío, señaló que las empresas han tenido que operar en una especie de limbo legal, lo que genera incertidumbre y limita la planificación a largo plazo.
Autorregulación para garantizar seguridad y orden
Como parte de un enfoque proactivo, Asomoedo y varias empresas afiliadas han implementado medidas de autorregulación que buscan reducir riesgos y demostrar su compromiso con la seguridad. Entre ellas figuran la contratación de seguros de responsabilidad civil, el control de velocidad con un máximo de 25 kilómetros por hora, el alquiler exclusivo a adultos mediante contrato, horarios de operación hasta las 10:00 de la noche y la entrega obligatoria de cascos de protección.
Además, se han establecido acuerdos con juntas de vecinos y se han definido límites geográficos estrictos, restringiendo la circulación de estos vehículos exclusivamente a la Ciudad Colonial. “No permitimos que las unidades salgan de la zona, como hacia el Malecón, donde el riesgo de accidentes es mucho mayor”, explicó Martínez, subrayando que estas acciones buscan anticiparse a una regulación oficial que aún no llega.
Propuestas para una movilidad sostenible en la Ciudad Colonial
Por su parte, la directora ejecutiva de Asomoedo, Normedy (Normy) Gallardo, afirmó que han intentado establecer contacto con funcionarios de la Alcaldía del Distrito Nacional para alcanzar un acuerdo que permita la operatividad regulada de los vehículos eléctricos, pero sin resultados concretos. “No existe claridad sobre qué hará la Alcaldía. Se publican artículos, pero no hay un reglamento definido y estamos en el limbo”, expresó.
Gallardo indicó que el sector cuenta con un plan de regulación que desea presentar a las autoridades y abogó por un encuentro multisectorial que permita consensuar soluciones que beneficien tanto a los visitantes de la Ciudad Colonial como a las empresas que ofrecen estos servicios.
En esa misma línea, el Consorcio de Empresas de Movilidad Eléctrica Zona Colonial presentó una propuesta que incluye la creación de una unidad privada de patrullaje permanente, un guía de turismo educativo para grupos escolares y familiares, la delimitación de calles habilitadas, la restricción del uso de los vehículos hasta las 11:00 de la noche y un límite de velocidad de 20 kilómetros por hora, además de auditorías periódicas a los equipos. La iniciativa refuerza la idea de que una regulación bien diseñada no solo es posible, sino necesaria para preservar el carácter histórico de la zona sin renunciar a la innovación sostenible.
