Bajo la consigna “queremos agua”, comunitarios de Las Charcas, en la zona sur de Santiago de los Caballeros, denunciaron que llevan más de dos meses sin acceso regular a agua potable, debido a que la bomba de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago (CORAASAN) que abastece a la comunidad permanece fuera de funcionamiento.
Durante este tiempo, los moradores han tenido que recurrir a la compra de agua mediante camiones, pagando entre 1,500 y 2,500 pesos por cada suministro, una cantidad que, según explican, apenas les alcanza para dos o tres días.
Los comunitarios aseguran que durante todo este período CORAASAN solo ha distribuido agua en dos ocasiones, entregando aproximadamente dos tanques por vivienda.
“Eso no es suficiente, uno tiene que lavar, limpiar, y todo con eso”, expresó Kenia Checo, al describir las dificultades que enfrentan las familias.
La situación refleja una realidad especialmente preocupante para una comunidad que depende del servicio público para cubrir necesidades básicas. No se trata únicamente de tener agua para beber, sino también de poder cocinar, limpiar, lavar y mantener condiciones mínimas de higiene.
Familias pagan sus facturas, pero siguen sin recibir el servicio
Los residentes afirman que, pese a la interrupción del servicio, continúan pagando mensualmente sus facturas de CORAASAN, cuyos montos oscilan entre 300 y 400 pesos.
“Solamente dicen que la bomba la van a arreglar, que la están arreglando, cuentos van y cuentos vienen y nunca terminan el trabajo”, manifestó Checo, quien cuestionó la falta de una respuesta definitiva por parte de las autoridades.
La comunidad también denuncia que, cuando finalmente llega el agua, esta presenta un color amarillento y deja residuos de tierra en el fondo de los recipientes.
“Es agua directamente del río que nos mandan, nosotros queremos agua buena, del acueducto”, afirmó Pamela Rodríguez, quien además explicó que varias tuberías de la calle se encuentran rotas y provocan que buena parte del líquido se pierda cuando se restablece el suministro.
“Yo voy y lo denuncio, pero no hacen nada. Vivir sin agua es crítico, no podemos vivir así”, agregó Rodríguez.
A esto se suma el impacto económico que representa comprar agua constantemente. Para familias de escasos recursos, desembolsar hasta 2,500 pesos por un camión constituye una carga considerable, especialmente cuando el suministro apenas dura unos días.
Cargar agua se convierte en una pesada rutina para los residentes
La falta de agua también está afectando físicamente a los moradores. La señora Delcys Rosa relató que incluso ha terminado con problemas en uno de sus pies debido a la necesidad de transportar agua en un carrito o carretilla para realizar las labores domésticas.
“A veces tengo que pedirle a la gente hasta para comprar agua, porque no tengo recursos para pagar 2,500 por un camión”, expresó.
Rosa explicó que reside en Las Charcas desde 1992 y aseguró que los problemas con el suministro de agua potable no son nuevos.
“Llega sucia, uno limpia la cisterna y de una vez se ensucia”, sostuvo, al describir una situación que, según los residentes, se ha prolongado durante años.
Los comunitarios demandan que CORAASAN tome cartas en el asunto, repare definitivamente la bomba que abastece a la localidad y garantice un servicio estable y de calidad.
También reclaman que el agua sea suministrada desde el acueducto de Bella Vista y no desde el río, debido a las condiciones en que aseguran que llega actualmente.
Para los residentes de Las Charcas, la solución no puede seguir esperando. El acceso al agua potable es un servicio esencial, y después de más de dos meses dependiendo de camiones y de soluciones temporales, la comunidad exige una respuesta concreta que permita recuperar un suministro digno y permanente.
Por: Noticonexion