El congestionamiento vehicular y la ocupación de las vías continúan siendo una constante en el kilómetro 9 de la autopista Duarte, donde vendedores ambulantes, paradas de motoristas y autobuses estacionados dificultan la circulación, especialmente durante las horas de mayor tránsito.
Al salir de la estación María Montez del Metro de Santo Domingo, el usuario se encuentra con un panorama marcado por el caos vehicular y la ocupación de los espacios públicos. Las condiciones dificultan incluso que los peatones puedan cruzar las calles con seguridad, mientras vendedores ambulantes se colocan próximo a la entrada de la estación y los vehículos enfrentan dificultades para avanzar.
De acuerdo con un motorista consultado en la zona, algunos propietarios de paradas de transporte son quienes indican a los conductores dónde estacionarse para establecer puntos fijos desde los cuales esperan y buscan pasajeros.
Según las declaraciones de un control de rutas de carros, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) realiza operativos para retirar las paradas que ocupan las calles. Sin embargo, afirmó que aproximadamente una hora después de que los agentes abandonan el lugar, las condiciones vuelven a ser similares a las existentes antes del desalojo.
El problema suele empeorar entre las 7:00 y 9:00 de la mañana y entre las 4:00 y 7:00 de la tarde, cuando aumenta el flujo vehicular y se concentra una mayor cantidad de vendedores, motoristas y vehículos estacionados.
Esta situación evidencia que los operativos, aunque necesarios, parecen no ser suficientes para resolver de manera permanente el problema. Sin una vigilancia continua y un verdadero proceso de ordenamiento, el desalojo termina siendo temporal y el desorden vuelve a ocupar las calles.
Paradas de motoristas y vendedores ocupan aceras y calles
Durante un recorrido por el área se pudo observar la presencia de varias paradas de motoristas próximas a la estación María Montez del Metro de Santo Domingo.
Algunas cuentan incluso con carpas utilizadas por los conductores para protegerse del sol mientras esperan pasajeros. Según propietarios de algunas de estas paradas, cuentan con autorización del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) para permanecer en el lugar.
Esta afirmación, sin embargo, no pudo ser verificada durante el recorrido.
Mientras tanto, agentes de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) permanecían en la zona realizando labores de control para evitar que las rutas de transporte público se acumulen y obstaculicen el paso.
No obstante, personas consultadas señalaron que una vez los agentes se retiran, nuevamente se produce la ocupación de los espacios públicos, provocando que el congestionamiento y el desorden regresen.
En el área es común observar aceras y calles ocupadas por paradas de motoristas, guaguas en espera de pasajeros y vehículos estacionados a ambos lados de las vías. A esto se suma la presencia de camionetas pequeñas utilizadas para la venta de tubérculos, vegetales, frutas, aperitivos y otros productos.
El resultado es un espacio urbano donde peatones, comerciantes y conductores terminan compitiendo por áreas que deberían estar claramente delimitadas para garantizar una movilidad segura y ordenada.
El desorden amenaza los planes de reordenamiento del kilómetro 9
Otro ejemplo de la situación se observa en la llamada calle Duarte vieja, donde el tránsito enfrenta diversas dificultades debido a la ocupación de espacios destinados a la circulación vehicular.
Esta ocupación se convierte en uno de los principales factores que contribuyen al taponamiento de las vías, especialmente cuando coincide con los momentos de mayor flujo vehicular.
El caos persiste pese a los planes de reordenamiento del tránsito en el kilómetro 9 de la autopista Duarte, diseñados para agilizar la circulación en uno de los puntos de mayor congestión del Gran Santo Domingo.
En algunos tramos se han aplicado nuevas disposiciones y controles, pero en calles cercanas continúan los obstáculos que dificultan el desplazamiento de los vehículos y terminan trasladando el problema de un punto a otro.
La realidad observada plantea un desafío que va más allá de realizar operativos ocasionales. El ordenamiento del transporte público, la regulación de las ventas ambulantes y la recuperación de las aceras requieren medidas sostenidas y coordinadas entre las autoridades responsables.
Mientras no exista una solución permanente, el kilómetro 9 seguirá enfrentando un escenario en el que el crecimiento del tránsito se combina con la ocupación descontrolada de los espacios públicos, afectando tanto a los conductores como a los miles de peatones que diariamente utilizan esta zona.
Por: Noticonexion