Los resultados de PISA 2025 volvieron a colocar la calidad de la educación dominicana en el centro del debate nacional. Diversos sectores vinculados al sistema educativo coincidieron en que es necesario revisar las políticas públicas y fortalecer los procesos de aprendizaje, aunque mantienen diferencias importantes sobre las causas que explican el bajo desempeño de los estudiantes.
La evaluación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ubicó a la República Dominicana entre los países con resultados más bajos de América Latina, solo por encima de Paraguay y Guatemala.
En las pruebas de 2025, los estudiantes dominicanos obtuvieron 361 puntos en Ciencias, 346 en Lectura y 339 en Matemáticas, resultados que muestran pocos cambios respecto a la medición de 2022.
Los números han generado preocupación porque, más allá de la posición que ocupa el país en el ranking internacional, reflejan dificultades persistentes en competencias fundamentales para el desarrollo académico y profesional de los jóvenes.
El desafío, por tanto, no consiste únicamente en mejorar una puntuación. El verdadero reto está en conseguir que los estudiantes puedan comprender textos, resolver problemas matemáticos, analizar información científica y aplicar sus conocimientos a situaciones de la vida cotidiana.
ADP reclama cambios estructurales en el sistema educativo
La Asociación Dominicana de Profesores (ADP) calificó los resultados de PISA como insatisfactorios y consideró que no se pueden esperar resultados diferentes si las estrategias educativas permanecen sin cambios sustanciales.
Su presidente, Eduardo Hidalgo, atribuyó parte de las dificultades a problemas estructurales que todavía afectan al sistema, entre ellos el déficit de aulas, las condiciones de los planteles escolares y la deserción educativa.
Hidalgo cuestionó que se responsabilice principalmente al personal docente y reclamó al Gobierno concentrarse en mejorar las condiciones de la educación pública, garantizar una infraestructura adecuada y procurar que la inversión destinada al sector llegue efectivamente a los centros educativos.
El dirigente sindical también planteó la necesidad de establecer objetivos diferenciados para cobertura, permanencia escolar, aprendizaje mínimo y alto desempeño.
Desde su perspectiva, mejorar la educación requiere coordinación entre los distintos actores y decisiones políticas acompañadas de los recursos presupuestarios necesarios.
La posición de la ADP refleja una de las principales discusiones que surgen tras cada evaluación internacional: determinar hasta qué punto los resultados dependen de la labor docente y cuánto pesan las condiciones sociales, económicas, familiares y de infraestructura en las oportunidades de aprendizaje de los estudiantes.
Exministros plantean fortalecer lectura, matemáticas y formación docente
Los exministros de Educación consultados presentaron diferentes interpretaciones sobre los resultados.
Ángel Hernández consideró que la participación de República Dominicana en PISA constituye en sí misma un desafío y destacó que el país ha experimentado una evolución gradual en su posición dentro de América Latina.
Hernández planteó la necesidad de mantener la continuidad de las políticas educativas y consolidar en el primer ciclo de secundaria iniciativas que ya se desarrollan en primaria, al tiempo que se fortalecen áreas como Matemáticas y comprensión lectora.
Por su parte, el exministro Carlos Amarante Baret consideró que los resultados obtenidos después de años de inversión en educación no corresponden con las expectativas generadas. A su juicio, existen debilidades en la aplicación de políticas relacionadas con la formación y gestión docente.
Amarante Baret propuso priorizar la alfabetización durante los primeros grados, recuperar programas destinados a elevar el rendimiento académico y modernizar la administración del Ministerio de Educación (MINERD) para disminuir la burocracia.
Mientras tanto, Ligia Amada Melo identificó la comprensión lectora como uno de los principales obstáculos que enfrenta el sistema educativo. También cuestionó la promoción automática y planteó la necesidad de fortalecer la evaluación de los docentes que trabajan en los primeros grados.
En Matemáticas, sugirió revisar la formación universitaria de los profesores para garantizar una preparación más sólida.
Una visión diferente fue presentada por Melanio Paredes, quien cuestionó la utilidad de PISA como principal referencia para analizar la realidad educativa dominicana. Consideró que existen importantes diferencias socioeconómicas entre los países participantes y expresó dudas sobre la capacidad de la metodología para reflejar toda la diversidad del alumnado nacional.
En tanto, Josefina Pimentel manifestó preocupación porque casi siete de cada diez estudiantes presentan bajo desempeño simultáneo en Lectura, Matemáticas y Ciencias.
La exfuncionaria sostuvo que, aunque existe una crisis mundial del aprendizaje, el rezago dominicano no debe ser normalizado. Entre sus propuestas figuran fortalecer la comprensión lectora desde los primeros años y orientar el currículo hacia el modelo STEAM, que integra ciencia, tecnología, ingeniería, artes y matemáticas.
EDUCA pide medir qué tan efectivas son las políticas educativas
La entidad Acción Empresarial por la Educación (EDUCA) consideró que los resultados de PISA deben ser utilizados como una herramienta para determinar si las políticas implementadas están produciendo los resultados esperados.
Su directora ejecutiva, Yahaira Sosa Machado, explicó que la importancia de la prueba no se limita a la puntuación obtenida por los países, sino que permite conocer si los jóvenes de 15 años tienen la capacidad de aplicar conocimientos y resolver problemas complejos.
A su juicio, la discusión debe centrarse en la capacidad que está desarrollando el país para generar conocimiento, innovar y aumentar su productividad, debido a que la calidad educativa tiene una relación directa con el capital humano, la competitividad y la movilidad social.
EDUCA también llamó la atención sobre el deterioro registrado en algunos factores asociados al aprendizaje, entre ellos el acompañamiento familiar, la curiosidad y la perseverancia de los estudiantes.
La edición de PISA 2025 evaluó aproximadamente a 760,000 estudiantes de 15 años en 91 países y territorios.
En República Dominicana participaron 7,080 estudiantes de 257 centros educativos, una muestra que representa aproximadamente a 127,900 jóvenes de 15 años, equivalentes al 68 % de la población total de esa edad en el país.
Los resultados dejan sobre la mesa un debate que no debería limitarse a señalar responsables. Si las puntuaciones permanecen prácticamente estancadas, el país necesita determinar cuáles políticas funcionan, cuáles deben modificarse y qué nuevas estrategias pueden elevar realmente los aprendizajes.
La discusión sobre PISA 2025 podría convertirse, en ese sentido, en una oportunidad para pasar de la reacción ante los resultados a una evaluación profunda y permanente del sistema educativo. Mejorar la educación dominicana exigirá tiempo, inversión, formación docente, participación familiar y, sobre todo, políticas que mantengan continuidad más allá de los cambios de administración.
Por: Noticonexion