Colombia formaliza la ruptura de relaciones con Irán
El Gobierno de Colombia, liderado por Abelardo de la Espriella, anunció este jueves 24 de septiembre de 2026 la ruptura de relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán, una medida que entró en vigor el pasado 19 de septiembre, según confirmó la Cancillería colombiana.
“El Ministerio de Relaciones Exteriores, en nombre del Gobierno de Colombia, informa que, a partir del 19 de septiembre de 2026, rompió formalmente las relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán”, señaló el comunicado oficial.
De acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores, la decisión responde a los pilares que orientan la política exterior del Gobierno en materia de seguridad nacional y hemisférica y de lucha contra el crimen transnacional.
La ruptura de los vínculos diplomáticos no supone, sin embargo, el fin de las relaciones consulares. La Cancillería precisó que estas continuarán de acuerdo con las disposiciones establecidas en las Convenciones de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y Consulares.
Por esa razón, la Dirección de Protocolo de la Cancillería comunicará a las autoridades iraníes el procedimiento que deberá seguirse tras la decisión adoptada por Bogotá.
Las relaciones diplomáticas entre Colombia e Irán se remontan al 28 de abril de 1975. Aunque a lo largo de los años hubo interrupciones en el nivel de representación, ambos países conservaron vínculos diplomáticos y firmaron acuerdos de cooperación en áreas como la cultura y los asuntos consulares.
Irán mantiene una embajada en Bogotá, mientras Colombia gestiona sus relaciones con Teherán mediante su embajada en Turquía, que cuenta con acreditación concurrente para Irán.
El giro de la política exterior de De la Espriella
La decisión se toma en medio de un giro de la política exterior del Gobierno de De la Espriella, que ha profundizado sus vínculos con Estados Unidos y restablecido las relaciones diplomáticas con Israel.
Durante el Gobierno de Gustavo Petro, los contactos bilaterales con Irán se mantuvieron. En febrero de 2023, Petro recibió las cartas credenciales del entonces embajador iraní, Ahmad Reza Kheirmand. Ese mismo mes, el viceministro de Relaciones Exteriores de Colombia se reunió con su homólogo político iraní, Ali Bagheri.
El cambio de orientación de Bogotá también se ha reflejado en sus relaciones con Israel. El nuevo Gobierno acordó en julio, antes de asumir el poder, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Israel y anunció un fortalecimiento de la cooperación bilateral, incluida la apertura de una embajada colombiana en Jerusalén.
Este movimiento marca una diferencia con la política adoptada por Petro, quien rompió los vínculos diplomáticos con Israel en mayo de 2024 en respuesta a su ofensiva militar en Gaza.
El acercamiento a Washington constituye otro componente de esta nueva orientación. De la Espriella ha suscrito acuerdos con el Gobierno de Donald Trump y recibió en visita oficial al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
En este contexto, la ruptura con Irán puede entenderse como parte de una reconfiguración más amplia de las prioridades diplomáticas de Colombia. El cambio no se limita a una relación bilateral, sino que coincide con una mayor alineación de Bogotá con Estados Unidos y con una política de acercamiento a Israel.
Seguridad, derechos humanos y programa nuclear iraní
En su comunicado, la Cancillería colombiana señaló varios factores que, según el Gobierno, fueron considerados para adoptar la decisión. Entre ellos mencionó los presuntos vínculos del Gobierno iraní con “grupos terroristas internacionales y otros grupos narcoterroristas”, así como las violaciones de derechos humanos que atribuye a las autoridades iraníes.
El Gobierno colombiano también hizo referencia a los ataques contra países ajenos al conflicto en Oriente Medio, al bloqueo del estrecho de Ormuz y a la obstrucción de las labores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) destinadas a verificar el alcance del programa nuclear iraní.
La medida supone, por tanto, un cambio significativo respecto de la relación que ambos países habían mantenido durante décadas. No obstante, al conservarse los vínculos consulares, la ruptura diplomática no significa que desaparezcan todos los canales oficiales entre Colombia e Irán.
El alcance concreto de la decisión dependerá ahora de cómo se implemente el procedimiento anunciado por la Cancillería y de la respuesta de las autoridades iraníes. Por el momento, el Gobierno colombiano sitúa la medida dentro de sus prioridades de seguridad nacional, cooperación hemisférica y política exterior, mientras Colombia redefine sus relaciones con distintos actores internacionales.
Por: Noticonexion/efe/afp