Carney reconoce que Canadá evalúa escenarios de riesgo extremo
Aunque considera extremadamente remota la posibilidad, el primer ministro canadiense, Mark Carney, reconoció que su Gobierno ha examinado el escenario de una eventual acción militar de Estados Unidos contra Canadá, en medio de las reiteradas declaraciones del presidente Donald Trump sobre la posibilidad de convertir al país vecino en el denominado “estado 51”.
En una entrevista publicada este jueves por The New York Times, Carney describió ese escenario como un “extreme tail risk”, expresión utilizada en la gestión de riesgos para referirse a acontecimientos de muy baja probabilidad, pero que podrían tener consecuencias de gran magnitud.
“Creo que en estos cargos uno tiene la responsabilidad de analizar riesgos extremos”, declaró Carney. “Es simplemente gestión de riesgos. No es el escenario base, pero sería irresponsable no prepararse”, añadió.
El primer ministro canadiense evitó explicar en detalle en qué consistió el análisis realizado por su Gobierno.
Las declaraciones adquieren relevancia porque, según informaciones publicadas en enero, las Fuerzas Armadas canadienses habían elaborado por primera vez en aproximadamente un siglo un modelo teórico sobre cómo responder ante una hipotética invasión estadounidense.
Aunque se trataba de un ejercicio y no de un plan operacional, el escenario planteaba las enormes diferencias existentes entre las capacidades militares de ambos países y contemplaba la posibilidad de que Canadá perdiera sus principales posiciones terrestres y marítimas en cuestión de días.
Un escenario teórico contemplaba una guerra irregular
El modelo analizado por las autoridades canadienses contemplaba que, ante una eventual pérdida de posiciones convencionales, Canadá podría recurrir posteriormente a una estrategia de guerra irregular.
Entre las tácticas consideradas figuraban emboscadas, sabotajes, ataques con drones y operaciones de pequeñas unidades militares o civiles armados, tomando como referencia algunas de las estrategias empleadas en conflictos como el de Afganistán.
Las autoridades canadienses habían recalcado que el ejercicio no representaba un plan militar para una invasión concreta, sino una simulación destinada a analizar un escenario hipotético.
La posibilidad comenzó a recibir mayor atención después de que Donald Trump planteara en repetidas ocasiones la idea de que Canadá se convirtiera en el “estado 51” de Estados Unidos. Aun así, funcionarios canadienses habían considerado improbable una invasión y destacaban que la cooperación entre las fuerzas armadas de ambos países continuaba siendo positiva.
El reconocimiento de Carney muestra, sin embargo, que Ottawa considera necesario incorporar incluso escenarios de muy baja probabilidad dentro de su planificación de seguridad nacional.
Canadá busca reducir su dependencia de Estados Unidos
Las declaraciones del primer ministro se producen en un momento de fuerte deterioro de las relaciones entre Canadá y Estados Unidos, particularmente en el ámbito comercial.
Después de la suspensión de las negociaciones comerciales en agosto, Washington impuso aranceles del 50 % a productos canadienses valorados en unos 27.600 millones de dólares canadienses. Ottawa respondió el 8 de septiembre con gravámenes de entre 15 % y 50 % sobre un volumen equivalente de importaciones estadounidenses.
Pese a las tensiones, Carney aseguró a The New York Times que mantiene comunicación frecuente con Trump y que ambos han hablado en varias ocasiones desde la suspensión de las negociaciones comerciales.
“Desde mi perspectiva, tenemos una buena relación en el sentido de que podemos levantar el teléfono y hablar entre nosotros de los asuntos”, afirmó el primer ministro, quien sostuvo que todavía existe la posibilidad de alcanzar un acuerdo comercial mutuamente beneficioso.
Paralelamente, Ottawa está acelerando una estrategia para reducir su dependencia estratégica de Estados Unidos. Entre las áreas bajo revisión se encuentran las tecnologías satelitales, incluida la dependencia de Starlink, y la prevista adquisición de cazas F-35.
Canadá también busca ampliar sus relaciones económicas, tecnológicas y de defensa con Europa y otros socios internacionales.
Así, mientras el Gobierno canadiense mantiene abierta la vía del diálogo con Washington, también está revisando escenarios y alternativas para fortalecer su autonomía estratégica ante un entorno bilateral que se ha vuelto considerablemente más complejo.
Por: Noticonexion/efe/afp