El oficialismo venezolano volvió a movilizar a sus bases este sábado en una jornada de protestas que reflejó el creciente nivel de confrontación política y diplomática con Estados Unidos. La convocatoria, impulsada bajo el discurso de defensa de la soberanía nacional, se desarrolló en Caracas y en varias regiones del noreste del país, en respuesta a la confiscación de un buque petrolero venezolano por parte de autoridades estadounidenses.
Movilización chavista contra la injerencia extranjera
Cientos de simpatizantes del chavismo se concentraron en distintos puntos de la capital venezolana para rechazar lo que consideran una intervención directa de Estados Unidos en los asuntos internos del país. Las manifestaciones incluyeron marchas de menor escala y consignas dirigidas contra lo que los participantes denominaron “el imperio”, en un mensaje alineado con la narrativa oficial del Gobierno.
Desde el oficialismo se insistió en que este tipo de acciones buscan debilitar a Venezuela mediante el control de sus recursos estratégicos, en especial el petróleo, pilar histórico de la economía nacional.
Protestas también se extienden a regiones del noreste
El mismo escenario se repitió en los estados Sucre y Monagas, ambos ubicados en el noreste del país. Según informó el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), grupos de ciudadanos se congregaron en plazas y avenidas principales para expresar su respaldo al Gobierno y su rechazo a la confiscación del buque petrolero.
Estas movilizaciones regionales evidencian el esfuerzo del oficialismo por mostrar cohesión interna y respaldo popular frente a un conflicto que, según Caracas, trasciende lo diplomático y afecta directamente la soberanía nacional.
La incautación del buque y la versión de Estados Unidos
El pasado martes, Estados Unidos interceptó el buque petrolero Skipper frente a las costas venezolanas, en el marco de una operación conjunta del Departamento de Guerra y la Guardia Costera estadounidense. De acuerdo con Washington, la embarcación navegaba con falsa bandera y estaba vinculada previamente al contrabando de petróleo iraní, sujeto a sanciones.
Aunque en esta ocasión transportaba unos 1,9 millones de barriles de crudo de PDVSA, según denunció el Gobierno venezolano, la Casa Blanca afirmó que el buque se encuentra en un proceso legal de decomiso y será trasladado a un puerto estadounidense para la incautación de su carga.
Escalada de tensiones entre Caracas y Washington
El Gobierno de Venezuela calificó el decomiso como un “robo descarado”, mientras el presidente Nicolás Maduro denunció que los tripulantes del buque se encuentran “desaparecidos”, un señalamiento que eleva aún más el tono del conflicto. Para Caracas, el despliegue aeronaval que Estados Unidos mantiene en el Caribe desde agosto, bajo el argumento de combatir el narcotráfico, encubre un intento de presionar políticamente al país.
Este episodio marca un nuevo capítulo en la ya tensa relación bilateral, profundizando un enfrentamiento que combina sanciones, operaciones militares y discursos cruzados, y que sigue impactando el escenario político y económico venezolano.
Por; Noticonexion/efe/afp