Descubre lo que te interesa
Explora las noticias y temas que más te interesan.
La derogación del Decreto 693-24 por parte del Gobierno dominicano ha sido recibida favorablemente por la Federación de Arroz de los Estados Unidos (USA Rice), que considera que la medida representa un avance para facilitar la entrada del cereal estadounidense al mercado nacional. Sin embargo, la organización sostiene que las licencias de importación continúan limitando el acceso pleno de sus exportaciones a República Dominicana.
La disposición eliminada había establecido un contingente de 23,300 toneladas de arroz libres de aranceles desde finales de 2024. Con su derogación, las importaciones dejan de estar sujetas a ese límite específico, aunque todavía necesitan licencias de autorización, una facultad que el presidente Luis Abinader defiende como parte de los mecanismos de regulación y protección de la producción nacional.
La controversia pone de manifiesto el desafío de equilibrar la apertura comercial con la protección de un sector agrícola estratégico para la economía dominicana. Mientras los productores estadounidenses reclaman condiciones más flexibles para exportar, las autoridades dominicanas insisten en la importancia de preservar la seguridad alimentaria y el sustento de miles de familias vinculadas al cultivo del arroz.
USA Rice cuestiona las licencias de importación y reclama mayor acceso al mercado
La Federación de Arroz de los Estados Unidos calificó el sistema dominicano de licencias como restrictivo y consideró que podría eludir compromisos asumidos en el Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (DR-CAFTA).
En un comunicado difundido tres días después de que el Gobierno anunciara la eliminación del decreto, Karah Janevicius, directora de Comercio Internacional de USA Rice, reconoció los avances atribuidos a la administración del presidente estadounidense Donald Trump para cuestionar las restricciones comerciales dominicanas.
Janevicius sostuvo que un eventual acuerdo comercial recíproco entre ambos países sería una oportunidad para abordar las dificultades que, a juicio de la organización, genera el régimen de licencias de importación. También manifestó su disposición de continuar trabajando con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y el Servicio de Agricultura Exterior (FAS) para procurar condiciones de acceso más amplias.
La federación indicó que las exportaciones estadounidenses de arroz hacia República Dominicana alcanzaron apenas 15,920 toneladas durante 2025, volumen que atribuye a las limitaciones impuestas por el decreto ahora derogado.
Por su parte, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) notificó que las ventas de arroz al mercado dominicano continúan sujetas a licencias de importación discrecionales emitidas por el Ministerio de Agricultura.
Este escenario demuestra que la eliminación de una restricción arancelaria no necesariamente implica la desaparición de todas las barreras comerciales. La discusión ahora se concentra en los procedimientos administrativos y sanitarios que regulan las importaciones, así como en su compatibilidad con los compromisos comerciales de ambos países.
Abinader defiende la producción nacional y la seguridad alimentaria
El presidente Luis Abinader aseguró que la derogación del Decreto 693-24 no coloca a República Dominicana en una posición de vulnerabilidad frente a Estados Unidos, debido a las regulaciones que permanecen vigentes para autorizar la entrada de productos agrícolas al territorio nacional.
Durante su participación en un foro de alimentación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), celebrado en Roma, Italia, el mandatario explicó que el país conserva la facultad de regular las importaciones de arroz mediante los controles fitosanitarios y zoosanitarios correspondientes.
Abinader subrayó que el arroz es un producto estratégico para República Dominicana, debido a su importancia para la alimentación de la población y el impacto económico que tiene en las comunidades productoras. Según sus declaraciones, más de siete provincias dependen de esta actividad y alrededor de 300,000 personas encuentran en ella su sustento.
La posición del Gobierno refleja la necesidad de proteger una cadena productiva que involucra agricultores, trabajadores, comerciantes y otros actores vinculados al sector agropecuario. Una apertura comercial sin una transición adecuada podría generar presiones sobre los productores locales, especialmente si deben competir con importaciones en condiciones económicas diferentes.
No obstante, el reto también consiste en garantizar que los mecanismos de protección se apliquen con transparencia y previsibilidad, de modo que las decisiones comerciales no generen incertidumbre innecesaria para los importadores ni afecten el abastecimiento del mercado.
Negociaciones comerciales abren un nuevo escenario para el sector arrocero
Abinader explicó que las conversaciones con Estados Unidos para alcanzar un acuerdo comercial recíproco se encuentran en una etapa inicial y que ambas naciones comenzaron las negociaciones desde una nueva base en materia arancelaria.
Entre los objetivos del Gobierno dominicano figura conseguir que Estados Unidos elimine el arancel del 12.5 % aplicado a determinados productos dominicanos desde julio pasado, dentro de las conversaciones comerciales bilaterales.
Este punto añade otra dimensión a las negociaciones, ya que el debate sobre el arroz forma parte de una relación comercial más amplia, en la que ambos países buscan mejorar las condiciones de acceso para sus respectivos productos.
Para República Dominicana, el desafío será encontrar un equilibrio entre los compromisos internacionales, la competitividad de sus exportaciones y la protección de sus productores agrícolas. Para Estados Unidos, la prioridad de USA Rice es conseguir que las licencias dominicanas no continúen limitando las ventas de su cereal.
El resultado de las conversaciones podría tener repercusiones tanto para el comercio bilateral como para el futuro del sector arrocero dominicano. Por ello, además de discutir aranceles y licencias, será importante evaluar los efectos sobre los precios, la producción nacional y la seguridad alimentaria.
En definitiva, la derogación del Decreto 693-24 constituye un cambio en las condiciones de importación del arroz, pero no pone fin a las diferencias entre ambos países. La evolución de las negociaciones comerciales entre República Dominicana y Estados Unidos determinará si se alcanza un modelo que facilite el intercambio de productos sin descuidar la sostenibilidad de la producción local y los intereses de los consumidores.
Por: Noticonexion