Los homicidios registrados en los últimos días del año en distintos puntos del país dejan un cierre de 2025 marcado por el luto, la violencia y una profunda conmoción social, reflejando una realidad que vuelve a colocar la seguridad ciudadana en el centro del debate nacional.
Casos ocurridos durante las festividades navideñas evidencian cómo la violencia irrumpe incluso en momentos tradicionalmente asociados a la unión familiar y la celebración, generando una sensación de inseguridad colectiva que preocupa a amplios sectores de la población.
Jóvenes vidas truncadas en medio de la violencia
Uno de los hechos que mayor consternación ha provocado es la muerte de Perla Jokasta Santos Pacheco, una joven de 19 años, con aspiraciones de convertirse en abogada criminalista, quien falleció el pasado 26 de diciembre tras ser impactada por una bala.
Su sonrisa y sus planes de futuro quedaron abruptamente suspendidos, mientras su familia intenta asimilar una tragedia que simboliza el alto costo humano de la violencia. Por el hecho permanece detenido el militar Geraldo Mesa Arismendy, quien, según declaró su hermano, habría disparado contra presuntos desaprensivos, pero uno de los proyectiles alcanzó fatalmente a la joven.
Ese mismo día, Gabriel Radhamés Sánchez Colón, de 26 años, murió a causa de heridas de arma blanca en el municipio Puñal, Santiago. El acusado del crimen es Máximo de Jesús Guzmán Montero, de 36 años. De acuerdo con las investigaciones preliminares, el conflicto se originó tras una discusión en la que estuvo involucrado un menor de edad, mientras la víctima compartía con familiares y amigos.
Disparos, asesinatos y una estadística que preocupa
La violencia también golpeó a San Pedro de Macorís, donde la nochebuena perdió la vida Ricardo Ramírez Sánchez, de 24 años, tras recibir múltiples disparos mientras transitaba por una calle del sector Juan Pablo Duarte. Hasta el momento, el responsable no ha sido identificado por las autoridades.
A estos hechos se suma el asesinato de Carolina Sepúlveda Almengot, de 46 años, ultimada a tiros mientras se desplazaba en un vehículo en Villa Mella, municipio Santo Domingo Norte.
En medio de esta sucesión de muertes violentas, el más reciente informe del Ministerio de Interior y Policía indica que la tasa acumulada de homicidios se sitúa en 7.96 por cada 100,000 habitantes, una cifra que, aunque muestra control estadístico, no logra disipar la percepción de inseguridad en la población.
Factores sociales detrás de la ola de violencia
Al analizar este fenómeno, el sociólogo Celedonio Jiménez explicó que durante las festividades de Navidad y Año Nuevo confluyen diversos factores sociales que inciden en el aumento de los hechos violentos.
“El mayor flujo de dinero circulante facilita el consumo de bebidas alcohólicas, lo que influye directamente en el incremento de los comportamientos violentos y los homicidios”, señaló el especialista. Añadió que la mayor afluencia a bares, restaurantes y colmadones, junto con horarios extendidos, propicia conflictos que pueden escalar hasta consecuencias fatales.
Este escenario se agrava con hechos como la muerte de Miguel Ángel Miranda Flete, de 23 años, quien falleció tras resultar herido de bala en la cabeza durante una intervención policial en una fiesta callejera en el sector Pekín, al sur de Santiago. Testigos denunciaron una actuación violenta por parte de los agentes, lo que vuelve a abrir el debate sobre el uso de la fuerza, la convivencia ciudadana y la necesidad de respuestas integrales para frenar la violencia que empaña el cierre del año.
Por: Noticonexion