La Asociación Dominicana de Profesores (ADP) puso sobre la mesa una realidad que durante mucho tiempo ha permanecido en segundo plano: la inseguridad en los centros educativos dominicanos y el aumento de situaciones de violencia entre estudiantes, un escenario que plantea nuevos desafíos para las escuelas al inicio del año escolar.
La ADP explicó que muchos estudiantes, incluidos niños y adolescentes, conviven en hogares afectados por situaciones familiares que terminan repercutiendo en su proceso de aprendizaje y bienestar emocional. Entre estas circunstancias se encuentran la separación de los padres, la falta de acompañamiento y la ausencia de adultos que puedan orientar de manera constante a los menores.
Según el gremio, estas condiciones pueden llevar a algunos estudiantes a asumir responsabilidades propias de adultos a temprana edad, como preparar sus alimentos, encargarse de su higiene y enfrentar solos situaciones cotidianas que deberían contar con acompañamiento familiar. Todo esto puede terminar afectando su comportamiento, sus emociones y su rendimiento académico.
“Entonces, ese niño que no está siendo educado en el hogar, que no tiene quien lo guíe, quien le inculque valores, quien le inculque respeto, quien le inculque amor, ese niño es el que llega a las aulas de nuestro país”, manifestó a Listín Diario la profesora Génesis Santos, secretaria de Educación y Formación Sindical de la ADP.
El planteamiento deja una preocupación evidente: la escuela está recibiendo problemas que muchas veces nacen fuera de sus aulas. Y cuando la institución educativa debe asumir simultáneamente funciones académicas, familiares, psicológicas y afectivas, el desafío para los docentes se vuelve todavía mayor.
Inseguridad y pandillas ponen a prueba las escuelas
Eduardo Hidalgo alertó, durante su intervención en el Desayuno del Listín, sobre el hacinamiento escolar en Higüey, mientras la ADP insistió en que los centros educativos necesitan mejores condiciones para responder a las necesidades de sus estudiantes.
Ante esta realidad, las escuelas tienen una doble responsabilidad: además de educar, deben enfrentar situaciones familiares, psicológicas y afectivas que afectan a los alumnos. El gremio destacó que existen niños que incluso sienten un abrazo de un adulto cuando un maestro se los ofrece, una situación que revela hasta qué punto la escuela puede convertirse en un espacio de refugio emocional.
La falta de un familiar atento también ha contribuido, según la ADP, a que algunos estudiantes busquen aceptación fuera de sus hogares y terminen acercándose a pandillas escolares.
La situación con las pandillas ha cobrado mayor presencia en los últimos años. De acuerdo con la explicación ofrecida por la ADP, el adolescente busca principalmente dos cosas: aceptación y reconocimiento.
“Lo que no están recibiendo en el hogar, lo que no están recibiendo de las instituciones que deben dedicarse a eso. Ahí, en las pandillas, ellos sienten que es donde pertenecen”, detalló Santos.
El problema, por tanto, no se limita a la disciplina escolar. Detrás de algunos comportamientos pueden existir necesidades de pertenencia, reconocimiento y acompañamiento que no están siendo atendidas adecuadamente. Precisamente por eso, enfrentar las pandillas únicamente desde la sanción podría resultar insuficiente si no se atienden también las causas sociales y familiares que las alimentan.
Otra de las situaciones que enfrentan los docentes es el consumo de alcohol y cigarrillos entre jóvenes. “Los niños también los lunes llegan a los centros alcoholizados”, señaló la ADP.
El gremio detalló que algunos maestros encuentran a estos estudiantes somnolientos, afectados por la falta de sueño y con olor a bebidas alcohólicas o cigarrillos.
Ante el control de las pandillas escolares, las autoridades de la ADP señalaron que la falta de policías escolares limita la capacidad de mantener el orden y garantizar la seguridad dentro de los centros educativos.
Ángel Cuello, secretario de Investigación y Estadística de la ADP, sostuvo que esta situación refleja el cambio trascendente que ha experimentado la sociedad y consideró preocupantes los índices de violencia en la República Dominicana, por lo que exhortó a realizar un estudio sociológico que permita comprender mejor el fenómeno.
Los datos manejados por la ADP indican que en el país existen alrededor de 3,000 policías escolares para unas 9,000 escuelas, una proporción que genera interrogantes sobre la capacidad de vigilancia y prevención en los centros educativos.
Sobre esta situación, el Ministerio de Educación había prometido que antes del inicio del año escolar 2025-2026 se resolvería la falta de policías y porteros en las escuelas, luego de denuncias realizadas desde distintas zonas del país, incluyendo Hato Mayor, San Francisco de Macorís y Santo Domingo Oeste.
La función de los policías escolares es mantener una coordinación integral con las autoridades docentes, las asociaciones de padres y amigos, los alumnos y otras organizaciones de la sociedad civil, procurando garantizar la seguridad de la comunidad educativa y apoyar el proceso de toma de decisiones en materia de seguridad.
Faltan docentes mientras aumenta la presión sobre los profesores
La ADP también abordó el déficit de profesores existente en diferentes áreas del sistema educativo dominicano.
Al cierre del año escolar 2025-2026, según un informe realizado por el Observatorio Educativo, en el área de Primaria el 58.1 % de los encuestados indicó que existe al menos una plaza docente abierta en cientos de escuelas, mientras que el 14.6 % reportó tres o más plazas disponibles.
Cuello explicó que entre las áreas donde más docentes hacen falta se encuentran Informática, Artes, Idiomas, Coordinadores y Psicólogos. También existen déficits en áreas curriculares tradicionales como Matemáticas, Lengua Española, Ciencias de la Naturaleza y Ciencias Sociales.
Mientras tanto, en el Banco de Elegibles, desde el año 2021, permanecen 983 docentes a la espera de un nombramiento, según los datos expuestos por la ADP. El gremio agregó que actualmente se están realizando asignaciones de profesores mediante contratos.
Esta situación plantea una contradicción difícil de ignorar: mientras las escuelas enfrentan problemas cada vez más complejos, también existen docentes que esperan ser incorporados formalmente al sistema educativo.
El déficit de personal y las condiciones de trabajo también están afectando la calidad de vida de los docentes.
Cuello explicó que las condiciones de salud de los profesores han empeorado y destacó el síndrome de burnout, definido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un estado de agotamiento físico, mental y emocional asociado al contexto laboral.
En el caso de los docentes dominicanos, la ADP atribuye parte de este agotamiento a la elevada carga de trabajo, que en muchos casos continúa incluso después de que termina la jornada escolar.
Esta sobrecarga también puede tener consecuencias a largo plazo. Al momento del retiro, señaló Eduardo Hidalgo, presidente de la ADP, muchos docentes pensionados dependen de medicamentos para tratar enfermedades que, según indicó, están relacionadas principalmente con el estrés y las condiciones laborales.
“Ustedes sabían que el recreo lo atienden los maestros. Que el almuerzo, violando leyes internacionales, los maestros no tienen la hora de almuerzo. Son los maestros que ustedes ven en una escuela hasta dándole la comida a los niños”, expresó Cuello, quien agregó que los docentes también utilizan parte de su tiempo personal para atender labores relacionadas con la enseñanza.
La advertencia de la ADP coloca sobre la mesa una realidad que no puede reducirse únicamente a la falta de seguridad en las escuelas. El sistema educativo enfrenta simultáneamente problemas de violencia, pandillas, adicciones, déficit de personal y agotamiento docente.
Por eso, el inicio de un nuevo año escolar representa mucho más que el regreso de estudiantes y profesores a las aulas. También constituye una oportunidad para preguntarse si las escuelas cuentan realmente con los recursos humanos, la seguridad y el acompañamiento necesario para enfrentar los desafíos sociales que están llegando cada día a sus puertas.
Por: Noticonexion