La imagen de Italia como cuna de la dieta mediterránea contrasta hoy con una realidad que preocupa a especialistas y autoridades sanitarias: cada vez más niños y adolescentes enfrentan problemas de sobrepeso y obesidad.
Uno de esos casos es el de Salvatore, un joven de 17 años que pesa 170 kilogramos y cuya vida diaria se ha vuelto limitada por su condición. Tiene dificultades para caminar, no puede atarse los zapatos y hasta su motocicleta Vespa ha sufrido las consecuencias de su peso: sus ruedas han llegado a romperse varias veces en una sola semana.
“Come constantemente”, explica su madre, Anna, al describir una situación que refleja un problema que se repite en distintos hogares italianos.
El fenómeno es especialmente grave en el sur del país. En algunas zonas de Campania, más del 40 % de los niños de ocho y nueve años tienen sobrepeso, mientras que localidades como Ponticelli, en las afueras de Nápoles, han adquirido una preocupante reputación por sus altos niveles de obesidad infantil.
La dieta italiana cambió y los niños pagan las consecuencias

Durante décadas, Italia fue considerada un ejemplo mundial de alimentación saludable gracias a la famosa dieta mediterránea, basada en verduras, legumbres, aceite de oliva, cereales integrales y pescado.
Ese modelo fue estudiado en la década de 1950 por el fisiólogo estadounidense Ancel Keys y su esposa, la bioquímica Margaret Keys, quienes analizaron comunidades del sur italiano y relacionaron sus hábitos alimenticios con menores tasas de enfermedades cardiovasculares.
Sin embargo, los especialistas aseguran que aquella tradición alimentaria ha cambiado profundamente.
El doctor Valter Longo, director del Instituto de Longevidad de la Universidad del Sur de California, afirma que solo una pequeña parte de la población italiana mantiene actualmente la dieta mediterránea original.
El experto resume la alimentación moderna del país con las llamadas “cinco P”: pizza, pasta, patatas, proteínas y pane (pan en italiano).

El cambio puede observarse en supermercados llenos de productos ultraprocesados, así como en restaurantes donde platos tradicionales incorporan cada vez más ingredientes con alto contenido calórico, como papas fritas, embutidos y alimentos fritos.
Para médicos como Roberto Berni Canani, pediatra especialista en obesidad de la Universidad Federico II de Nápoles, las consecuencias son visibles diariamente. El especialista asegura haber atendido incluso a niños de apenas dos o tres años con pesos considerados extremadamente elevados para su edad.
Familias y escuelas enfrentan el desafío del sobrepeso infantil
Uno de los mayores problemas, según los especialistas, es que muchos padres no identifican a tiempo el exceso de peso de sus hijos.
Berni Canani explica que algunas familias llegan a consulta por síntomas como tos, dolor abdominal o problemas digestivos, sin relacionar esas molestias con los hábitos alimenticios o el peso corporal.
El caso de Francesca, una niña de 10 años que pesa 60 kilogramos, refleja esa dificultad. Sus padres acudieron al médico por problemas de salud, pero no consideraban que su peso fuera una preocupación.
La menor consume alimentos como pan con Nutella, bizcochos de chocolate, pasta con lentejas y pollo, aunque su madre reconoce que rechaza las verduras.

Los especialistas señalan que el problema no está en un alimento específico, sino en la acumulación diaria de pequeños excesos: bebidas azucaradas, pocas frutas y verduras, comidas con muchas calorías y poca actividad física.
La situación también se complica en las escuelas, muchas de ellas ubicadas en edificios antiguos que no fueron diseñados para ofrecer espacios adecuados de actividad deportiva.
Profesores de centros educativos de Nápoles advierten que algunos estudiantes con sobrepeso no reciben suficiente apoyo porque todavía existe la percepción cultural de que un niño “rellenito” es una señal de buena salud.
Por esa razón, algunas iniciativas buscan educar a los menores para que ellos mismos transmitan nuevos hábitos a sus familias.
Italia busca nuevas estrategias para combatir la obesidad infantil

Ante el aumento del problema, Italia ha comenzado a implementar programas especiales de prevención. Más de 17.000 estudiantes de 25 escuelas participarán en talleres de nutrición impulsados por iniciativas regionales.
El objetivo es cambiar la relación de los jóvenes con la comida y promover hábitos más saludables dentro y fuera del hogar.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la obesidad una epidemia global en crecimiento. Según sus datos, más de mil millones de personas viven con obesidad en el mundo y la obesidad infantil ha aumentado de forma significativa desde 1990.
En 2025, Italia aprobó una ley nacional que reconoce la obesidad como una enfermedad crónica, progresiva y recurrente, alejándose de la idea de que se trata únicamente de falta de voluntad individual.
La región de Campania se ha convertido en un laboratorio para probar nuevas estrategias, incluyendo investigaciones sobre dietas que imitan el ayuno. Sin embargo, algunos especialistas advierten que estos métodos deben estudiarse con cuidado cuando se aplican a adolescentes.
La pediatra Berni Canani expresó preocupación por los posibles efectos psicológicos de imponer restricciones alimentarias severas en jóvenes, debido al riesgo de desarrollar trastornos relacionados con la alimentación y la imagen corporal.

Mientras tanto, Salvatore espera una cirugía que podría cambiar su vida, aunque primero debe reducir su peso para que el procedimiento sea seguro. Su deseo es poder realizar actividades comunes, como usar un traje de baño sin sentirse limitado por su condición.
Su historia representa la de una generación de niños italianos que crece cada vez más lejos de la alimentación tradicional que alguna vez convirtió a Italia en un símbolo mundial de vida saludable.
Por: Noticonexion/BBC