OMS alerta: el brote de ébola en el Congo está lejos de estar bajo control
El brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) continúa agravándose y ya supera los 2.300 muertos y 5.000 casos confirmados, convirtiéndose en el segundo brote más letal registrado desde que se conoce el virus.
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió este martes que la epidemia «dista mucho de estar bajo control» y que el riesgo de una mayor expansión dentro y fuera del país sigue siendo elevado.
Tedros recordó que hace tres meses declaró el brote de la enfermedad causada por el virus Bundibugyo como una emergencia de salud pública de importancia internacional. Desde entonces, señaló, la enfermedad se ha propagado rápidamente.
«La epidemia está lejos de estar bajo control», afirmó el director de la OMS durante el inicio de una reunión del Comité de Emergencia encargado de analizar la situación.
El retraso entre el surgimiento del brote y su anuncio oficial también habría permitido que el virus ganara terreno. Según Tedros, la enfermedad tuvo «una gran ventaja inicial» y los equipos sanitarios todavía intentan recuperar el control de la situación.
A esto se suman los movimientos de población en las zonas afectadas y la inseguridad provocada por el conflicto armado que afecta a parte del territorio congoleño.
Las cadenas de transmisión desconocidas preocupan a la OMS
Uno de los principales motivos de preocupación para las autoridades sanitarias es que existen cadenas de transmisión que todavía no han sido identificadas.
Tedros explicó que algunas de las personas infectadas están muriendo en sus hogares y comunidades, fuera de los centros de tratamiento y de las listas oficiales de contactos.
Ese dato resulta especialmente preocupante porque significa que pueden existir personas contagiadas que no han sido identificadas por los equipos sanitarios y que, potencialmente, podrían transmitir el virus a otras personas.
El brote permanece concentrado en la República Democrática del Congo, pero ya se ha extendido a seis provincias. La OMS mantiene una vigilancia especial sobre los países vecinos debido al movimiento constante de personas a través de las fronteras.
La experiencia reciente demuestra por qué las autoridades están preocupadas. Uganda registró casos al inicio de la crisis y, según Tedros, el mes pasado un viajero llevó el virus hasta Francia.
Aunque el brote continúa circunscrito a la RDC, la OMS considera que el riesgo para la salud pública es «muy alto» en el Congo, «alto» en Uganda y otros países fronterizos, y «bajo» en el resto de África y del mundo.
La advertencia es clara: mientras existan cadenas de transmisión desconocidas, el riesgo de que el virus encuentre nuevas rutas de propagación seguirá presente.
Un brote que ya supera los 2.300 muertos
Las autoridades congoleñas informaron que el actual brote se ha convertido en el más mortífero de la historia de la República Democrática del Congo, con más de 2.300 fallecidos y alrededor de 5.000 casos confirmados.
En el contexto internacional, se trata del segundo mayor brote de ébola registrado, solo superado por la epidemia que golpeó África Occidental entre 2014 y 2016 y que dejó aproximadamente 11.000 muertos y 28.000 contagios.
El ébola se transmite principalmente mediante el contacto con fluidos corporales de personas infectadas y puede provocar una grave enfermedad hemorrágica.
Durante los últimos 50 años, los diferentes brotes de ébola han causado más de 15.000 muertes en África, convirtiendo al virus en una de las amenazas epidemiológicas más graves del continente.
Actualmente no existe una vacuna ni un tratamiento específico aprobado contra el virus Bundibugyo, aunque existen iniciativas en desarrollo destinadas a mejorar la capacidad de respuesta y contener la epidemia.
La situación plantea un enorme desafío para las autoridades congoleñas y los organismos internacionales. No se trata únicamente de atender a los pacientes identificados, sino de localizar rápidamente los casos que permanecen ocultos y romper las cadenas de transmisión que todavía no han podido ser detectadas.
El mensaje de la OMS deja poco espacio para la tranquilidad: el brote continúa avanzando y todavía existen zonas de incertidumbre sobre cómo se está propagando. En una región afectada además por desplazamientos de población e inseguridad, contener el virus exigirá una respuesta sanitaria sostenida y una vigilancia mucho más intensa.
Por: Noticonexion/efe/afp