Un millón de niños en Afganistán sufre actualmente desnutrición aguda severa, una condición potencialmente mortal que amenaza con profundizar la crisis humanitaria que enfrenta el país. La alerta fue emitida este martes por Unicef, que pidió actuar con rapidez para evitar una tragedia de mayores proporciones.
En total, unos 3,7 millones de niños padecen algún grado de malnutrición aguda en Afganistán. De ellos, aproximadamente un millón presenta la forma más grave y corre riesgo de morir si no recibe tratamiento oportuno.
El representante de Unicef en Afganistán, Tajudeen Oyewale, advirtió desde Kabul que la situación requiere una respuesta urgente. La magnitud de las cifras deja claro que no se trata solamente de un problema alimentario, sino de una emergencia que puede marcar a toda una generación.
Bebés menores de seis meses entre los más afectados
Uno de los aspectos más preocupantes de la crisis es la edad de muchos de los menores que llegan a los hospitales. Según Unicef, casi el 40 % de los niños ingresados por emaciación grave y complicaciones médicas son bebés menores de seis meses.
La situación es especialmente delicada porque los primeros meses de vida son fundamentales para el desarrollo físico y neurológico. Una falta severa de nutrientes durante esta etapa puede tener consecuencias graves incluso cuando el niño logra sobrevivir.
Además, los menores de dos años representan más del 80 % de los casos de desnutrición aguda grave registrados en el país.
Estos datos muestran que la crisis está golpeando a los niños más pequeños, precisamente quienes tienen menos capacidad para enfrentar por sí mismos las consecuencias de la falta de alimentos y atención sanitaria. Cuando un bebé llega a un hospital por desnutrición severa, el problema ya ha alcanzado un nivel crítico.
Afganistán vuelve a enfrentar una grave crisis humanitaria
Afganistán arrastra décadas de conflictos, crisis alimentarias y desplazamientos que han debilitado sus sistemas de salud y protección social.
A las dificultades acumuladas se sumó el fuerte impacto económico provocado después del regreso de los talibanes al poder en 2021, tras la retirada de las fuerzas internacionales lideradas por Estados Unidos.
La combinación de pobreza, inseguridad alimentaria, dificultades económicas y acceso limitado a servicios básicos ha dejado a millones de familias en una situación extremadamente vulnerable.
Para Unicef, la crisis actual exige acelerar la identificación y tratamiento de los niños afectados, especialmente aquellos que presentan malnutrición aguda severa.
El problema no puede reducirse únicamente a entregar alimentos. Los menores gravemente desnutridos necesitan atención médica, tratamientos nutricionales especializados y seguimiento, mientras sus familias requieren condiciones que les permitan garantizar una alimentación adecuada.
Un millón de niños necesita ayuda urgente
La advertencia de Unicef es contundente: si los niños con malnutrición aguda severa no reciben tratamiento a tiempo, el riesgo de muerte aumenta considerablemente.
La organización insiste en que la rapidez de la respuesta será determinante. Cada día que pasa sin atención puede agravar el estado de los menores que ya se encuentran en condiciones críticas.
La crisis también representa un desafío para las organizaciones humanitarias que trabajan en Afganistán, especialmente en un contexto donde las necesidades son enormes y los recursos disponibles resultan limitados.
Más allá de las cifras, el drama tiene un rostro concreto: millones de niños que no tienen garantizado el acceso a una alimentación suficiente y nutritiva.
La situación exige mantener la atención internacional sobre Afganistán y fortalecer los mecanismos de asistencia. Evitar que ese millón de niños muera por una causa prevenible dependerá de que la ayuda llegue a tiempo y de que los servicios sanitarios puedan responder a una emergencia que continúa creciendo.
Por: Noticonexion/efe/afp