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Un potente terremoto de magnitud 7 sacudió la región autónoma del Tíbet, en el oeste de China, dejando al menos 16 personas fallecidas y 32 heridas, según informó la agencia estatal de noticias Xinhua, citando a las autoridades locales. El movimiento telúrico provocó el derrumbe de más de 300 viviendas y daños en los servicios básicos, mientras los equipos de emergencia continúan las operaciones de rescate.
Las autoridades mantienen las labores de evaluación para determinar la magnitud de los daños y localizar a posibles personas atrapadas entre los escombros. La situación mantiene en alerta a las comunidades afectadas, donde el colapso de edificaciones y las interrupciones de los servicios de electricidad y telecomunicaciones complican la respuesta de emergencia.
La tragedia vuelve a poner de relieve la vulnerabilidad de las poblaciones situadas en zonas de elevada actividad sísmica y la importancia de contar con construcciones resistentes, sistemas de alerta y equipos de rescate preparados para actuar rápidamente después de un desastre de esta naturaleza.
El terremoto deja muertos, heridos y cientos de viviendas destruidas
De acuerdo con el reporte de Xinhua, el sismo dejó inicialmente un saldo de 16 muertos y 32 heridos, de los cuales once se encontraban en estado grave, según información difundida por las autoridades locales durante la mañana del viernes.
El movimiento telúrico provocó el derrumbe de más de 300 viviendas, mientras los organismos competentes continuaban inspeccionando las estructuras afectadas y evaluando las pérdidas materiales.
La intensidad del terremoto también alteró los servicios de electricidad y telecomunicaciones en la capital del distrito de Baqen, lo que representa un desafío adicional para las operaciones de emergencia y la comunicación con las comunidades perjudicadas.
Los equipos de rescate trabajan en la zona para atender a los heridos, buscar posibles sobrevivientes y determinar si existen más personas afectadas. La cifra de víctimas podría variar a medida que avancen las inspecciones y se obtenga información más completa sobre las localidades impactadas.
El epicentro se localizó cerca de Nagqu y se registraron varias réplicas
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el terremoto ocurrió a las 18:33, hora central europea, del jueves 22 de octubre de 2026. El epicentro se ubicó a unos 183 kilómetros al este-noreste de Nagqu, en la región autónoma del Tíbet, a una profundidad aproximada de 18 kilómetros.
Tras el movimiento principal, el organismo estadounidense registró al menos seis réplicas, con magnitudes de entre 4,3 y 5,2. Estos movimientos posteriores pueden ocasionar nuevos daños en edificios debilitados por el primer sismo y dificultar las labores de búsqueda y recuperación.
El temblor también se sintió con fuerza en pueblos y aldeas fronterizas del condado de Zadoi, en la prefectura autónoma tibetana de Yushu, perteneciente a la provincia china de Qinghai.
La ubicación del terremoto y la dispersión de las comunidades afectadas hacen especialmente importante la coordinación entre los equipos de emergencia, las autoridades locales y los servicios de asistencia. Además de atender a los heridos, las inspecciones deben determinar qué viviendas pueden seguir utilizándose de forma segura y cuáles representan un riesgo de colapso.
China activa la respuesta nacional de emergencia ante el desastre sísmico
Ante la gravedad del terremoto, la Administración Sismológica de China activó el Nivel II de respuesta nacional de emergencia para desastres sísmicos, informó Xinhua.
Este nivel forma parte de un sistema de cuatro categorías, en el que el Nivel I corresponde a la respuesta de mayor gravedad y el Nivel IV a la de menor intensidad. La activación permite movilizar recursos y coordinar las acciones de las instituciones responsables de atender la emergencia.
Los terremotos son relativamente frecuentes en distintas zonas de China, especialmente en regiones montañosas y áreas cercanas a los límites de las placas tectónicas. En enero de 2025, otro sismo que afectó al distrito rural de Tingri, en el Tíbet, dejó al menos 126 personas fallecidas, según los reportes de aquel desastre.
La repetición de estos episodios evidencia la necesidad de fortalecer las medidas de prevención, mejorar la resistencia de las edificaciones y garantizar que las comunidades dispongan de planes de evacuación y asistencia.
Mientras continúan las operaciones de rescate en el Tíbet, la prioridad de las autoridades es atender a los afectados, verificar la seguridad de las viviendas y restablecer los servicios esenciales. La evolución de las labores permitirá conocer con mayor precisión el alcance de una tragedia que ha golpeado a numerosas familias y comunidades de la región.
Por: Noticonexion/efe/afp