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Subsidios a los combustibles presionan las finanzas públicas: déficit fiscal dominicano podría alcanzar el 4 % en 2026

Las finanzas públicas de República Dominicana enfrentan un escenario de creciente presión debido al incremento del costo internacional de los hidrocarburos y los recursos que debe destinar el Gobierno para evitar mayores aumentos en los precios de los combustibles. Las autoridades reconocen que mantener los subsidios representa un sacrificio fiscal considerable, mientras que eliminarlos podría provocar incrementos superiores a los 100 pesos por galón en los precios internos.

El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, advirtió que el mayor gasto destinado a contener las alzas de los derivados del petróleo podría llevar el déficit fiscal hasta el 4 % del producto interno bruto (PIB) al cierre de 2026, por encima del 3.2 % inicialmente presupuestado.

Durante el panel Nueva realidad: República Dominicana frente al impacto global en los combustibles, en el que también participó el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón, se explicó que el subsidio semanal ha promediado aproximadamente 1,500 millones de pesos durante las últimas 15 semanas, pese a los aumentos graduales aplicados a los principales carburantes.

El panorama plantea un delicado equilibrio para las autoridades: proteger el poder adquisitivo de los ciudadanos y evitar que el encarecimiento de los combustibles se traslade rápidamente al transporte, los alimentos y otros bienes y servicios, sin comprometer excesivamente la estabilidad de las cuentas públicas.

El ministro Magín Díaz explicó que el Gobierno trabaja en una nueva regla para permitir que los precios de los hidrocarburos experimenten ajustes graduales de entre 1 % y 2 % semanal, una medida que se aplicaría cuando disminuya la incertidumbre internacional.

Sin embargo, aclaró que se mantendría la protección mediante subsidios para la gasolina y el gasoil regular, debido a su impacto en la economía y el costo de vida.

La magnitud de los recursos destinados a esta política ha obligado a realizar modificaciones presupuestarias. Para 2026 se habían contemplado inicialmente RD$11,000 millones, cifra que posteriormente fue elevada a RD$30,000 millones.

No obstante, Díaz adelantó que será necesario incrementar nuevamente la asignación hasta aproximadamente RD$55,000 millones, debido a la prolongación de las presiones sobre el mercado internacional de los combustibles.

El funcionario reconoció que resulta complicado focalizar completamente las subvenciones, aunque indicó que las autoridades han comenzado a reducir el apoyo a la gasolina premium y al gasoil óptimo, combustibles asociados principalmente a consumidores con mayor capacidad económica.

En cambio, el Gobierno procura proteger más el gasoil regular, por su incidencia directa en el transporte, la producción y los costos de numerosos bienes y servicios.

Díaz también descartó que actualmente esté contemplada una nueva reforma fiscal, al considerar que las condiciones técnicas y políticas no son las adecuadas. Sostuvo que la prioridad consiste en administrar las restricciones presupuestarias y mantener la estabilidad macroeconómica.

Durante el encuentro, el economista Jaime Aristy Escuder planteó la necesidad de comenzar a desmontar gradualmente los subsidios a los combustibles y al sector eléctrico.

A su juicio, mantener estas subvenciones durante un período prolongado genera presiones sobre las finanzas públicas y puede comprometer la estabilidad macroeconómica si no se adoptan medidas para ajustar los precios a los costos reales del mercado.

Escuder advirtió que el país debe evitar un escenario parecido al de 1990, cuando la economía dominicana experimentó una fuerte devaluación del peso, una inflación cercana al 80 % y una contracción de la actividad económica de aproximadamente 5 %.

El economista consideró necesario realizar ajustes que permitan preservar el equilibrio fiscal y mantener condiciones favorables para el crecimiento económico.

Por su parte, Eduardo Sanz Lovatón reconoció que los subsidios generalizados no representan una solución sostenible, pero insistió en que su eliminación debe realizarse con especial cuidado para evitar consecuencias sociales y económicas.

El ministro señaló que, a diferencia de otros mercados internacionales donde existen problemas de desabastecimiento, la principal dificultad dominicana está relacionada con el financiamiento del costo de los hidrocarburos.

Este debate refleja una de las principales contradicciones de la política económica actual: mientras los subsidios protegen temporalmente a los consumidores de los aumentos internacionales, su financiamiento representa una obligación que termina comprometiendo recursos públicos que también podrían destinarse a salud, educación, infraestructura y otros servicios esenciales.

Crisis de los combustibles podría prolongarse hasta 2027 por el encarecimiento del refinamiento

Sanz Lovatón advirtió que las dificultades del mercado internacional de hidrocarburos podrían extenderse hasta 2027, incluso si se producen acuerdos de paz en los conflictos de Medio Oriente y entre Rusia y Ucrania.

Explicó que una eventual reducción de las tensiones geopolíticas no necesariamente provocaría una disminución inmediata de los precios, debido a que existen otros factores que inciden en el costo final de los derivados del petróleo.

Uno de los elementos que más preocupa a las autoridades es el incremento del margen de refinación, es decir, el costo de transformar el petróleo crudo en productos como gasolina y gasoil.

Según los datos presentados por el ministro, al comienzo de la crisis energética, a principios de marzo de 2026, ese margen representaba un 36 %, mientras que posteriormente alcanzó un 123 %.

Como ejemplo, señaló que durante la semana del 24 de septiembre el precio del barril de petróleo descendió de 94 a 91 dólares, pero el costo de refinación del diésel aumentó casi un 10 %.

El precio del gasoil óptimo también refleja el impacto de estos componentes. Su estructura de costos incluye RD$299.92 por importación, RD$82.52 en impuestos y RD$45.23 por comercialización, además de una reducción de RD$4.20 por ajuste de temperatura.

Estos componentes establecen un costo de RD$423.47 por galón, sobre el cual se aplica un subsidio estatal de RD$105.37, permitiendo que el consumidor pague finalmente RD$318.10.

Las autoridades consideran que el país deberá adaptarse a un escenario internacional de mayores costos e incertidumbre, mientras procura evitar que los ajustes recaigan de manera abrupta sobre los hogares y los sectores productivos.

En definitiva, el desafío económico dominicano será encontrar un equilibrio entre la protección de los consumidores, la sostenibilidad de los subsidios y el control del déficit fiscal. Las decisiones que se adopten durante los próximos meses tendrán consecuencias directas sobre el costo de vida, la deuda pública y la capacidad del Estado para financiar sus compromisos.

Por: Noticonexion

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