Washington lanza una nueva ofensiva y apunta al estrecho de Ormuz
Estados Unidos ejecutó la noche del sábado una nueva serie de bombardeos contra Irán, en una ofensiva que, según el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), busca responder a la muerte de dos militares estadounidenses en Jordania y reducir la capacidad militar iraní en una zona considerada estratégica para el comercio mundial.
A través de un comunicado difundido en la red social X, el CENTCOM informó que los ataques fueron ordenados por el comandante en jefe y están dirigidos a disminuir la capacidad de Irán para amenazar la navegación comercial en el estrecho de Ormuz, además de castigar a las unidades del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica que, según Washington, estuvieron involucradas en los ataques contra tropas estadounidenses.
De manera simultánea, las agencias iraníes Fars y Tasnim reportaron bombardeos estadounidenses sobre Sirik, un puerto ubicado en el sur del país frente al estrecho de Ormuz, aunque las autoridades iraníes no ofrecieron de inmediato un balance oficial sobre los daños ocasionados.
La importancia estratégica del estrecho de Ormuz convierte cualquier acción militar en esa zona en un asunto de alcance global, debido a que por ese corredor marítimo transita una parte significativa del comercio internacional de petróleo y gas.
La escalada militar deja nuevas bajas y aumenta la tensión regional
Con esta operación, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos completan su octava noche consecutiva de bombardeos sobre territorio iraní, luego de atacar previamente instalaciones militares dedicadas a la vigilancia costera y a los sistemas de defensa aérea.
El CENTCOM confirmó el sábado la muerte de dos militares estadounidenses y la desaparición de un tercero tras un ataque con misiles y drones atribuido a fuerzas iraníes en Jordania.
Estas son las primeras bajas militares estadounidenses registradas desde la reanudación de las hostilidades el pasado 7 de julio y elevan a 16 el número de efectivos estadounidenses fallecidos desde el inicio del conflicto.
Mientras tanto, las autoridades iraníes mantienen una postura firme frente a las acciones militares de Washington, reiterando que responderán a cualquier nueva ofensiva que consideren una agresión contra su territorio.
El conflicto entra en una fase de mayor incertidumbre
La actual guerra comenzó el 28 de febrero, tras la ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos contra objetivos iraníes. Aunque un alto el fuego alcanzado en abril redujo temporalmente las hostilidades, la tregua se rompió durante la primera semana de julio, dando paso a una nueva fase de enfrentamientos que ha elevado considerablemente la intensidad del conflicto.
Desde entonces, los intercambios de ataques entre ambas partes han alcanzado niveles sin precedentes, incrementando el riesgo de que la confrontación se extienda a otros países de Oriente Medio y afecte la estabilidad regional.
La creciente escalada mantiene en alerta a la comunidad internacional, que observa con preocupación el impacto de estas operaciones sobre la seguridad global y el suministro energético. Mientras continúan las acciones militares, aumentan también los llamados a retomar el diálogo diplomático para evitar que el conflicto derive en una guerra de mayor alcance con consecuencias impredecibles para la región y el resto del mundo.
Por: Noticonexion/efe/afp