Una voz termina una página y otra toma el relevo. El libro pasa de unas manos a otras mientras el reloj continúa avanzando en el Ministerio de la Juventud, donde cinco estudiantes participan en un desafío que busca llevar nuevamente a República Dominicana a conquistar un récord mundial de lectura obtenido en 2011.
La iniciativa, denominada “Juventud en Voz Alta”, comenzó el pasado 31 de agosto y tiene como meta interna extender la lectura continua hasta el 20 de septiembre.
Durante la mañana de ayer, el contador registraba 256 horas, 31 minutos y 23 segundos de lectura continua, mientras los participantes mantenían una dinámica cuidadosamente organizada para garantizar que las voces no se apaguen y el desafío pueda continuar.
“Esto se acaba cuando los jóvenes dicen: paramos de leer”, explicó Mirla Lara de Bonnelly, encargada de Cooperación Internacional del Ministerio de la Juventud y oficial de cumplimiento de evidencias ante Guinness World Records.
Los protagonistas son Abril del Rosario, de La Romana; Ismael Durán, de San Cristóbal; Maikol Arias, de Monseñor Nouel, y Mayury Vélez, de María Trinidad Sánchez, todos con 18 años. El reto cuenta además con la participación de cinco estudiantes que se turnan para mantener activa la lectura.
Los jóvenes fueron seleccionados mediante una alianza entre los ministerios de la Juventud y de Educación, luego de una convocatoria nacional en la que se tomaron en cuenta su desempeño académico y el reconocimiento como estudiantes destacados en sus respectivos distritos escolares.
Más allá de la búsqueda del récord, la iniciativa plantea una reflexión interesante: en una época marcada por las pantallas y el consumo acelerado de contenido, cinco jóvenes están demostrando que todavía existe espacio para sentarse frente a un libro y convertir la lectura en una actividad colectiva.
Un relevo organizado para que la lectura no se detenga
Durante el desarrollo de la jornada, la dinámica en la cabina mantiene una estructura precisa. Dos jóvenes permanecen en el espacio de lectura: mientras uno tiene la palabra, el otro espera preparado para asumir el siguiente turno.
Los relevos responden a un protocolo establecido conforme a los lineamientos del Guinness World Records, pero el desafío también contempla el bienestar de los participantes.
Los estudiantes disponen de períodos destinados al descanso y la recuperación, mientras otros continúan con la lectura para garantizar que el contador de horas permanezca activo.
La iniciativa ha convertido además las instalaciones del Ministerio de la Juventud en una especie de aula abierta. Estudiantes, profesores y familiares se acercan para acompañar a los jóvenes y participar de las actividades que se desarrollan alrededor del reto.
Según explicó Bonnelly, diariamente llegan grupos de entre 60 y 100 estudiantes, quienes participan en actividades educativas y de integración.
El escenario, por tanto, va mucho más allá de una competencia por un récord. Libros, conversaciones, ejercicios y actividades educativas forman parte de una experiencia que busca acercar nuevamente a los jóvenes al hábito de leer.
Literatura dominicana ocupa un lugar especial en el desafío
Los libros utilizados durante la jornada fueron seleccionados mediante una coordinación entre el Ministerio de la Juventud y el Ministerio de Educación.
Uno de los aspectos destacados es que el 65 % de las obras corresponde a autores dominicanos, dando un espacio importante a la literatura nacional dentro de este desafío internacional.
Los propios participantes también tuvieron la oportunidad de intervenir en la selección de los títulos que serían incorporados al repertorio.
Algunas de las obras ya eran conocidas por los jóvenes, mientras que otras representan nuevas oportunidades para descubrir autores, personajes y relatos de la literatura dominicana.
De esta manera, el intento de recuperar un récord mundial de lectura se transforma también en una oportunidad para promover el conocimiento de la producción literaria nacional.
El reto adquiere así un doble significado: mantener durante cientos de horas una lectura continua y, al mismo tiempo, incentivar a una nueva generación a acercarse a los libros.
Estudiantes visitantes se suman a la experiencia
La jornada no se limita a los cinco participantes que mantienen activo el desafío. Los estudiantes que visitan el espacio también se convierten en parte de la experiencia.
Durante una visita de alumnos del Liceo Francisco del Rosario Sánchez, Sarah de los Santos, de 14 años; Lisangely Almonte, de 15, y Albert Pujols, de 14, compartieron su valoración sobre la iniciativa.
Los adolescentes consideraron que el proyecto resulta interesante y motivador
Por: Noticonexion