En una reunión en Toulon, se espera que el presidente francés Macron y el canciller alemán Merz den nuevo impulso al sistema aéreo FCAS, sucesor del Eurofighter, y medien en la disputa con la empresa francesa Dassault.
Con un costo de al menos 100.000 millones de euros, es el proyecto armamentístico más caro de Europa. El Future Combat Air System (FCAS) pretende combinar un nuevo avión de combate europeo con flotas de drones, controlados desde una nube europea de defensa, a partir de 2040.
«Es más bien un sistema aéreo de combate», dice a DW el experto en seguridad Christian Mölling, investigador del Centro de Política Europea. El objetivo es ganar más independencia de los aviones caza F-35 con tecnología furtiva de Estados Unidos, diseñados para no ser detectados por los radares.
Pero la controversia se genera sobre todo en torno al FCAS en sí, entre las empresas implicadas: Dassault, en Francia, y Airbus, en Alemania y España.
Presión de la empresa armamentística francesa Dassault
La disputa ha escalado tanto que el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, se sumarán ahora en Toulon, al sur de Francia, el 29 de agosto, a la reunión del Consejo Franco-Alemán de Seguridad y Defensa. El consejo se reúne dos veces al año, generalmente sin participación de la opinión pública.
Dassault fabrica componentes cruciales para la disuasión nuclear de Francia, la base de la independencia militar del país.
Éric Trappier, director ejecutivo de la empresa, argumentó en julio, ante la Comisión de Defensa del Parlamento francés, contra el debilitamiento de esa independencia con proyectos como el FCAS. Mientras algunos consideran que la interdependencia de los socios europeos compensa el riesgo, Trappier advirtió que «una vez dado este paso, no hay vuelta atrás».

Es necesario considerar cuidadosamente «qué les dejamos a nuestros aliados», agregó Trappier. Esta es una postura «dura de tragar» para los defensores de una industria armamentística paneuropea. La clase política debe decidir con quién construirá Francia el avión de combate de la próxima generación.
Airbus Alemania no quiere quedarse fuera
El grupo aeroespacial europeo Airbus, por otro lado, también exige tener voz y voto. Airbus construye en Alemania el actual avión de combate de la Fuerza Aérea Alemana, el Eurofighter, y no quiere verse excluido del negocio.
«Esto es algo que Alemania hace muy bien y quiere conservarlo», declaró el experto en armamento Emil Archambault, del grupo de expertos DGAP (Consejo Alemán de Relaciones Exteriores) en Berlín, en entrevista con DW.
Negociaciones sobre el prototipo del avión de combate
La razón de la actual escalada de la disputa franco-germana tiene que ver con los contratos para la segunda fase del proyecto, que se negocian en segundo plano: se trata de la construcción del primer prototipo de la aeronave, el corazón del nuevo sistema. Dassault pretende tener aún más poder de decisión del que ya tiene.
La distribución exacta podría modificarse, afirma Archambault, investigador del DGAP. «Para que Francia construya una mayor proporción de aeronaves» y fortalezca, a cambio, otras áreas en Alemania y España.
«Pero eso también puede ser muy complicado. Porque no se trata solo de las empresas principales, sino también de los proveedores medianos. La pregunta es: ¿quién hace exactamente qué y quién lo coordina?», afirma Archambault. En un video promocional en internet, Airbus intenta transmitir la impresión de liderazgo tecnológico.
Una «señal política» en Toulon
Del encuentro en Toulon no se espera mucho más que una «señal política» de que Francia y Alemania continuarán con el proyecto. Es improbable que se celebren conversaciones sobre los detalles del contrato mientras el tercer socio, España, no está presente en la negociación. Y dado que Francia está muy endeudada, y Alemania cuenta con un presupuesto para defensa excluido de su freno de la deuda, el canciller Merz podría tener mejores argumentos en este momento.

Alemania prioriza su rápido rearme sobre el FCAS
Dada la amenaza que representa la guerra de agresión de Rusia en Ucrania, Alemania tiene «una agenda de armamento a muy corto plazo, lo que significa que compramos más de lo que ya tenemos y funciona. Y luego están los proyectos futuros como el FCAS, que no son tan importantes ahora mismo», considera Mölling.
Este experto en seguridad y política europea podría imaginar que el proyecto FCAS se racionalice o incluso se alargue en el tiempo, lo que podría ayudar en la disputa con Dassault.
Y aclara que, más allá del orgullo de Francia por su producciónde aviones de combate, en este caso, no es el fuselaje del FCAS la tecnología más importante, sino los drones, los llamados «carrier» o portaviones, y, sobre todo, la «nube de combate», el software que conecta todos los sistemas de combate.
Más importante que el avión de combate: la red digital
Esto se hace evidente precisamente en la defensa de Ucrania, donde los drones desempeñan un papel fundamental, según Mölling. No son los drones en sí los que ayudan a Ucrania en su campaña defensiva, sino la interconexión de toda la información: imágenes de drones, satélites y reconocimiento.
Esa es, en esencia, la clave que hay que dominar, sobre todo si los europeos se quieren independizar de los estadounidenses. Y eso es lo que desean todos los involucrados.
Por lo tanto, Mölling no cree que el FCAS esté al borde del colapso. Y el presidente Macron y el canciller Merz lo dejarán claro con su presencia en Toulon. «El proyecto no puede morir, así que si los dos están allí, eso será un impulso de energía, una clara señal política» para el futuro del FCAS. Algún día.
Por: Noticonexion/efe/afp